disPerSión Tomado de
Revista electrónica del Instituto Psicología y DesarrolloAño I, Número 1, Abril de 2004. ISSN 1811-847X
www.ipside.org/dispersion/2004-1/1_falla.htm
¿QUÉ SENTIDO TIENE LA PSICOLOGÍA? Gonzalo Falla Carrillo [1]
RESUMEN: Difícil pregunta que más de una vez nos hemos hecho y que pretendemos responder. Difícil porque presupone que la psicología como ciencia moderna tiene algún sentido. Teniendo en cuenta la diversidad de problemas psicológicos y psicosociales que deberá abordar el psicólogo en su quehacer cotidiano, su tarea inicial debería consistir en la clarificación de un método que facilite su trabajo. Un método psicológico debe fundamentarse en una reflexión acerca de los problemas de la práctica real y cotidiana, de los individuos que participan en ella y las relaciones entre éstos, así como el contexto cultural en que ocurren las situaciones humanas. PALABRAS CLAVE: Psicología, teoría, profesión, modernidad. Difícil pregunta que más de una vez nos hemos hecho y que pretendemos responder. Difícil porque presupone que la psicología como ciencia moderna tiene algún sentido. Teniendo en cuenta la diversidad de problemas psicológicos y psicosociales que deberá abordar el psicólogo en su quehacer cotidiano, su tarea inicial debería consistir en la clarificación de un método que facilite su trabajo. Un método psicológico debe fundamentarse en una reflexión acerca de los problemas de la práctica real y cotidiana, de los individuos que participan en ella y las relaciones entre éstos, así como el contexto cultural en que ocurren las situaciones humanas. Esta forma de entender la práctica psicológica (que podemos llamar racionalidad práctica) se contrapone a una racionalidad técnica. Según ésta, los científicos de la conducta producen los conocimientos teóricos de los que derivan las técnicas psicológicas, las cuales deberán ser aplicadas rigurosamente por los practicantes para la solucionar problemas y conseguir los fines predeterminados. Sin embargo, un análisis de la práctica psicológica no puede quedar en tal simplificación, y es necesario concebirla como una acción orientada, con sentido, donde el sujeto (el/la psicólogo/a) tiene un papel fundamental como agente, aunque insertado en la estructura social. En ese sentido proponemos y analizamos los componentes de las acciones llevadas a cabo por el profesional de la psicología: Un componente dinámico Referido a los motivos, intenciones y valores - formados en circunstancias históricas particulares de cada sujeto - que impulsan y orientan las prácticas del trabajo. Su importancia radica en que guían a los psicólogos en las elecciones que hagan en su quehacer cotidiano y profesional, las cuales tendrán una repercusión significativa sobre otros seres humanos. Aquí también se plantea el carácter ético de la acción del psicólogo, ya que ésta no sólo debe ser eficaz sino también aceptable moralmente. Porque, claro, podemos decir que nuestras acciones tienen como fin procurar el bienestar de las personas (“completo estado de bienestar físico, mental y social”, según la OMS), pero surgen algunas interrogantes: ¿qué significa bienestar? Y, sobre todo, ¿quiénes y cómo deben gozar de ese bienestar? Un componente cognitivo Constituido por los conocimientos con los que cuentan los participantes para orientar sus motivos y dar un sentido a sus acciones. Estos conocimientos no sólo incluyen a las teorías psicológicas, sino también al conocimiento práctico, el cual surge de los siguientes tres procesos: - conocimiento en la acción, que está implícito en la acción y se revela en un saber hacer eficaz. - reflexión en la acción, simultánea a la práctica, en ella se contrastan con la realidad los planteamientos previos, los cuales pueden ser confirmados, refutados y/o modificados en el camino y según sea el caso. - reflexión sobre la acción, posterior a la práctica, en ella el profesional analiza su acción y plantea un diseño que permita experimentar nuevas y mejores formas de actuación. Así, estos conocimientos y esta reflexión, en tanto se refieren a la complejidad de la acción psicológica, pueden constituir una guía de mucha utilidad para los psicólogos, aun cuando no garanticen inmediatamente un desempeño eficaz. Aquí surge también la cuestión de la eficacia y la utilidad de una determinada acción. ¿Para qué es eficaz? Pero fundamentalmente, ¿para quién es eficaz? Un componente práctico La práctica del psicólogo se da en el marco de una organización social que reglamenta las características que debe cumplir esta acción, por ejemplo: una programación curricular, una política de atención de salud, o un proceso de desarrollo organizacional, etc. Sin embargo, esta práctica tiene también un carácter indeterminado puesto que la organización no puede prever todas las situaciones que se presentarán. De allí que es una tarea difícil simplificar la práctica psicológica que se caracteriza por ser multidimensional (el psicólogo cumple una serie de funciones en su ambiente social y en la institución, procurando cierta congruencia entre ellas), simultánea (estos diversos procesos ocurren todos al mismo tiempo) e impredecible (las acciones de los psicólogos se guían, en medida considerable, por intuiciones y creencias respecto a cómo funcionan las cosas). Es aquí donde entra a tallar cierto carácter artístico de la acción del psicólogo, puesto que, como hemos visto, ésta no es - no debería ser - solamente una actividad de reproducción sino, fundamentalmente, de creación. El psicólogo constantemente crea nuevas formas de actuación a partir de la percepción de su acción y de acuerdo a cómo se desenvuelven las cosas, todo lo cual se ve influenciado por las experiencias personales y el contexto cultural. Por otro lado, en vista de que la labor del psicólogo se lleva a cabo generalmente en el marco de una organización (formal o informal), es necesario tomar en cuenta que estas prácticas muestran una tendencia a establecerse como esquemas de acción fijos y ordenados, es decir se institucionalizan; además, que en las situaciones institucionalizadas se manifiestan implícita o explícitamente las relaciones de poder y subordinación entre los actores del proceso. Entonces, se deduce que estas relaciones de poder manifiestas en la práctica profesional tienden a institucionalizarse y establecerse. De allí la importancia de considerar la práctica psicológica no sólo como una aplicación de técnicas sino también como una actividad ética. ¿Entonces qué? El sentido de nuestra profesión reside, entonces, en su carácter ético. Muchas veces los psicólogos que no hemos podido (o no hemos querido) reflexionar críticamente sobre las implicaciones de nuestras acciones. Ese carácter ético de la psicología, por supuesto, exige de los psicólogos una constante reflexión en y sobre sus acciones (¿qué he hecho? ¿por qué lo he hecho? ¿debí hacerlo de otro modo? ¿por qué? ¿a quién he beneficiado?) de modo que éstas se encaminen a fines sociales y morales, más allá de su eficacia. Algunos psicólogos han propuesto que la clave está en despojarse del papel de experto y en asumir un “respeto incondicional por el otro”. Resulta paradójico (si no cómico) que muchos de estos mismos psicólogos se irrogan la potestad para denostar de sus colegas que no comparten su enfoque. Por otra parte, hay que ser sinceros: nosotros sí somos expertos y tenemos que asumir nuestro rol de expertos de la psicología. Esto, claro, no se puede confundir con la actitud arrogante de lo que González Moreyra llamaría un supremo observador inambiguo. Tenemos el poder que nos da el conocimiento y nuestra eventual posición en la estructura social. Un poder que a veces puede quemar las manos. Hace posibles gloriosos logros como pérfidas bajezas. Sin embargo, este poder tiene límites. La acción del psicólogo no es solitaria. Requiere necesariamente del involucramiento de la o las personas que requieren el servicio, y esa acción conjunta va a traer errores que afectarán a otros seres humanos. Sobre la naturaleza del error en la práctica psicológica han escrito muchos autores y todos de alguna manera (con sus lenguajes particulares) hablan de una responsabilidad compartida en el curso de la intervención psicológica. Líneas arriba decíamos que es necesaria la reflexión, pero ¿en base a qué punto tendríamos que reflexionar sobre nuestra práctica? La responsabilidad. Y esta reflexión debería ser compartida con las personas que solicitan el servicio y con aquellas que recibirán las consecuencias de la acción profesional. ¿Parece difícil? Quizá. Es más fácil hablar de La Responsabilidad (así, con R mayúscula) que actuar responsablemente. Por otra parte, una constante reflexión acerca de nuestra práctica puede fortalecer el carácter artístico de la profesión, el cual posibilitará el hallazgo de nuevas y creativas alternativas a las situaciones con las que debemos encontrarnos día a día. La realidad ante la que nos encontramos está en constante cambio y sus problemas precisan, muchas veces, soluciones inusitadas. No podemos seguir usando técnicas e instrumentos por el simple hecho que los aprendimos en la carrera. Es conveniente tener en cuenta que esa tecnología psicológica se originó sobre la base de unas concepciones del mundo, del ser humano y de la sociedad que actualmente se encuentran en revisión y transformación, lo cual muy probablemente traerá también nuevos campos de estudio y de aplicación para la psicología.
Fenómenos mundiales como la globalización (y su contraparte, la alter-globalización), la Nueva Economía o la Internet necesariamente intervienen en las transformaciones por las que estamos pasando (y seguirán pasando) los seres humanos. Transformaciones que los psicólogos debemos encarar desde una posición de sujetos políticos, acaso haciendo eco de aquel deseo que nos hizo elegir esta profesión.
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[1] Psicólogo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima-Perú). Miembro del Taller de Estudio de las Mentalidades Populares (TEMPO). E-mail: gonzalo_falla@hotmail.com
Febrero 03 SOBRE LA PRESENTACIÓN MEDIÁTICA DEL TRAUMAArtículos Gonzalo Falla Retroenlaces (0) Añadir comentario PATEANDO TU CARA: SOBRE LA PRESENTACIÓN MEDIÁTICA DEL TRAUMA
Gonzalo Falla Carrillo[1]
Tomado de Revista Electónica "Dispersión"
www.ipside.org/dispersion/2006-8/8_falla.htm
Es el estado de micuerpo quien haráel Juicio FinalArtaud Escena contemporánea Las lógicas del capitalismo tardío a escala global, las transformaciones cualitativas de la reproducción simbólica y la progresiva sofisticación de los medios electrónicos de comunicación han provocado cambios en los imaginarios culturales de la humanidad. Las gramáticas de representación y la delimitación de fronteras culturales se ven perturbadas por la interacción de procesos de racionalización global que distorsionan todo este sistema de organización de los imaginarios. El universo de las tradiciones se disuelve en imágenes sin un marco de referencia lingüístico claro y dejan de ser el ordenador que estructura las creencias y los imaginarios de los grupos y son reemplazados por otros sistemas menos detectables, más volátiles. Es0tos nuevos puntos de referencia van transformado las condiciones sociales que ordenan los imaginarios. Los imaginarios entendidos como prácticas sociales, configuran una identidad colectiva y trascienden el nivel presuntamente no ideológico de la vida cotidiana, en el sentido de conciencia, y penetran todas las esferas de la vida humana. La construcción de estos imaginarios no es inocente: se encuentra siempre ya mediada por dispositivos productores de sentido, siendo los medios de comunicación uno de los más importantes. Si para Freud, la interpretación de los sueños era la vía regia al inconsciente de sus pacientes, el análisis de los productos mediáticos bien puede ser entendido como la oportunidad para la comprensión de los imaginarios presentes en la realidad social.Ojos de videotapeMostrarlo todo. Poner la cámara donde ocurren las cosas: en el recto, en la uretra, en la vagina, en los rincones de las habitaciones, en el congreso, en el disparo del arma criminal, en tu boca. Arriba, abajo, en vivo, en diferido, en escena reconstruida. Pareciera que no importa si el medio es la prensa, la radio, el cine, la televisión o la Internet: el velo de la narración (es decir, de la representación) se va corriendo y la realidad se muestra qua realidad.La pretensión de los mass media es análoga a la de la pornografía: que la narrativa sea completamente congruente con el acto que narra. En este caso, el acto que se quiere narrar es la experiencia traumática, en tanto en cuanto efecto de un evento violento, lo cual nos obliga a tratar la noción de trauma. Más allá de si la agencia de la violencia corresponde a la naturaleza o los hombres, tal evento tiene efectos en el sujeto que lo sufre: hay un sujeto que ha sido marcado por el evento, el mismo que se inscribe como una irrupción en el orden simbólico de la víctima, aquello de lo que no se puede hablar con propiedad y sin embargo, es la condición de posibilidad para que el sujeto pueda elaborar un discurso que dé cuenta de su ser. Así, el trauma pone en cuestión la posibilidad de elaboración discursiva al mismo tiempo que impele al sujeto a tal elaboración, una que dé cuenta de su posición frente al evento, de la forma particular en ese sujeto (y no otro) lo habrá asumido. Obviamente la posibilidad de construir un discurso desde la victimidad no se produce sobre una tabula rasa. Pre-existe un entramado psíquico, social, económico y cultural, la red de símbolos e imágenes en la que el sujeto se ubica de una manera particular que le permite dar sentido a sus experiencias. Por eso, su posición de víctima tendrá un sentido (si es que llega a tenerlo) dentro de ese orden simbólico, aun cuando el trauma haya hecho trizas la (ilusión de) continuidad de la vida. Es necesidad del animal humano con deseo de vivir, el pretender escribir y rescribir el hecho traumático, incluso con las coordenadas que las circunstancias le han dado. Rescribir la historia va en sentido de reconstruir la vida. Cabe advertir que no estamos diciendo que se trate de un proceso fácil ni idílico, ni siquiera que su desenlace constituya la reconciliación del sujeto con su historia (como pretendería la New Age o los humanismos). No. Como cualquier otra historia, ésta también se sostendrá en omisiones, vacíos, malas percepciones y demás astucias a las que los seres humanos somos propensos. Por eso, más allá de escandalizarnos por la presentación mediática de los eventos traumáticos, debemos evaluar la función que los mass-media tienen en la elaboración de un discurso sobre la victimidad, aun antes de la ocurrencia del trauma. El otro sufre por mí Podríamos distinguir los diversos tipos de trauma por su origen, así como las variedades de medios de comunicación, logrando una lista extensa de modalidades de puesta en escena del trauma. Dejando de lado que no todo hecho dramático es un trauma, ni los medios son tan distintos entre sí como podría parecer, esta taxonomía puede resultar interesante para los estudios visuales, consideramos que para el análisis social es más pertinente y productivo apuntar a la matriz que subyace en la presentación que se hace en los medios de comunicación como tal. Es decir que la función que los mass-media puedan cumplir en el discurso sobre la victimidad depende de la forma misma del medio, antes que de tal o cual contenido particular. Cuando un medio presenta un trauma, usualmente presenta el testimonio de la víctima o de personas muy cercanas, a las que se les ve como si hubieran vivido el trauma en carne propia. Por otro lado, se muestran también las declaraciones oficiales de algún representante del Estado asegurando que la situación esta controlada, o en vías de ser controlada, es decir renegando el hecho traumático y sus efectos como si fueran reversibles, como si nunca hubiera ocurrido. Finalmente, el agente de la representación (el periodista, el cineasta, el webmaster, etc.) deja sentada su posición, de manera implícita o explícita, la cual usualmente asume la figura del Alma Bella: la actitud de quien vive satisfecho con su propia y presunta perfección moral, ignorando o desconociendo los problemas efectivos, las dificultades y las luchas que dificultan el ejercicio de una actividad moral eficaz[2]. Esta forma puede ejemplificarse en a su extremo en un hecho que aparenta ser una excepción: la denuncia pública de las atrocidades de la prisión de Abu Grahib en Irak se diferenció de otras presentaciones en que nunca hubo testimonios de los afectados, sólo fotografías de las torturas y humillaciones a las que son sometidos los prisioneros irakíes por parte de los soldados estadounidenses. Sin embargo, se produjo un escándalo que obligó a las autoridades a juzgar a los culpables directos (no a los oficiales de alto rango) a algunas medidas ridículamente autoinculpatorias (como prohibir las cámaras fotográficas en los cuarteles). La conmoción de esta presentación dura lo que dura la misma o poco más, cada trauma es un nuevo trauma. Si en Irak, la conmoción permanece es porque los escándalos se suceden uno tras otro, pero incluso ahí tales “excesos” (como prefieren decir Bush y Blair) son tratados como hechos inconexos, excepciones sobre un fondo fantasmático de “normalidad”. El mundo es bueno y la guerra es justa, aunque no falten unos marines abusivos que se exceden sobre unos indefensos irakíes porque no leyeron bien la Convención de Ginebra. Se produce así una percepción interpasiva. Según Zizek (1996), la interpasividad (el sombrío suplemento de la tan celebrada interactividad) es la perspectiva de vivir la experiencia a través de Otro, o para decirlo de otro modo: “otro lo hace por mí”. Esta actitud le permite al sujeto dedicarse a sus actividades cotidianas, sin la aprehensión de estar dejando algo pendiente, pues ya alguien lo hace por él. Para el caso que nos ocupa, la presentación mediática del trauma les permite a los ciudadanos espectadores sufrir a través de los reportajes sobre desastres, violaciones, guerras, accidentes aéreos, etc., mientras se dedican a los quehaceres de la casa o del trabajo. Ello explica también, por qué la conmoción en la opinión pública dura sólo un breve tiempo, como si el sujeto dijera: “De acuerdo, ya me conmoví y sufrí viendo a la víctima, ¿qué más quieren de mí?”. Por eso, a contrapelo de quienes sostienen que los medios son sensacionalistas y exageran deliberadamente sus presentaciones, debemos señalar la tesis contraria, que no lo son demasiado, que no logran conmover suficientemente al espectador como para sacarlo de su posición interpasiva y autocomplaciente. En suma, que su presentación del trauma es una puesta escena inocua. Colofón - El tiempo lo destruye todo Desde una perspectiva crítica, entonces, la tarea que aparece es la de elaborar una presentación del trauma capaz de cambiar las coordenadas en las que se (mal) percibe el evento traumático, yendo más allá de la fascinación por el horror. Dentro de este tipo de elaboraciones considero a una de las películas que más polémica suscitó el 2002: Irreversible, de Gaspar Noé. Su narración en sentido inverso, rompiendo el tiempo lineal, su cámara trepidante y constantemente desenfocada, así como sus escenas de extrema violencia (la famosa violación a Mónica Bellucci durante esos 14 minutos eternos), no dan respiro al espectador y le convencen que no hay vuelta hacia atrás después del trauma, que el tiempo lo destruye todo (justamente esa frase se lee al final de la película), que la ilusión de la vida reversible es sólo eso. La impotencia ante lo indecidible que proyecta esta película, sin embargo, no abriga pesimismo. Al contrario, porque el futuro no está escrito y el tiempo lo destruye todo, precisamente por eso, siempre hay modos distintos de contar la historia.
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[1] Psicólogo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima–Perú). Estudios de maestría en Sociología, mención en estudios políticos (UNMSM).[2] Nietzsche describió a los puros de corazón, a las Almas bellas que se envuelven poéticamente en sus virtudes, como «hombres del resentimiento» en quienes vive un subterráneo espíritu de venganza contra los que encarnan la riqueza y la potencia de la vida.
Viviendo al Límite:algunas características psicosociales
UNA “RADIOGRAFIA” DE LAS PANDILLAS
EXPONE: FEDERICO TONG
En un informe de investigación de M. Santos, encontramos una interesante clasificación de las estructuras de las pandillas (1994ª). Este esquema siendo específico una interesante clasificación de lo que sucede en otras. Hay variaciones según la propia historia del grupo. Siguiendo este esquema, los miembros pueden ser clasificados siguiendo dos criterios. Por su función en la estructura organizativa:
Líder (“cabezas”)Es el miembro que dirige la pandilla: “ES EL QUE PESA”. Es reconocido como tal por sus miembros y por las otras pandillas.. Se preocupa por los integrantes y regula los conflictos que se presentan en el interior. Define la orientación de las actividades del grupo.
Hombres de confianza son como “collares” dispuestos alrededor de un “cuello” que vendría a ser el líder)Son aquellos miembros que establecen una relación muy cercana, lo cual le sirva para obtener privilegios al interior de la pandilla. En ausencia del líder pueden asumir funciones de dirección.
Miembros de baseEs importante distinguir dos tipos de miembros dentro de la pandilla: aquellos que estudian y/o trabajan y aquellos que no estudian ni trabajan. Esta distinción es importante hacerla porque tiene consecuencias en la valoración y sentido de las actividades; en la estructuración de su tiempo cotidiano.
Informante (espías: niños, chicas)Las chicas aparecen tomando parte de la organización (aún si ellas no son conscientes de su participación, aún si consideran que eso no es así). A veces le informan a uno de ellos que alguien (o varios) del grupo rival esta (n) en tal lugar. En el caso de los niños los usan como “espías”, para que traigan información sobre otros grupos, y es que es difícil que los miembros de otros grupos puedan sospechar que, lo tiene al frente es un informante de la pandilla rival. Visto esto de la perspectiva de los niños, todo lo que ven y escuchan pasa a formar parte de su acervo de experiencias, además comienzan a enterarse, a conocer las reglas, vocabulario, organización, acciones de los grupos de las esquinas y quizás también se les vuela difícil trazar la distinción, poder distinguir entre lo que es violencia y lo que no lo es (Santos: 1994ª). Es decir, su socialización pasa también a transitar por los territorios de los pandilleros de las calles.
Embajadas (una especie de mensajeros)Son los que se encargan de llevar los mensajes de la pandilla. Son considerados colaboradores. El cumplir esta función puede ser una de las condiciones para ingresar a la pandilla. Generalmente son adolescentes.
Por el tiempo en el grupo:
1. Antiguos/fundadores
2. Nuevos
Este criterio importa porque a partir de la antigüedad se establecer privilegios, concesiones, exigencias. Los nuevos respetan y hasta admiran sentimientos que suele generar asimetrías en las relaciones sociales a los “viejos”, por tanto apoyan, siguen, acatan las orientaciones que ellos establecer. Pero en contrapartida los “viejos” tienen responsabilidades e incluso los “nuevos” pueden exigir a sus líderes que lideren por ejemplo un ajuste de cuentas, una venganza con un grupo rival (Santos: 1994ª).
¿Qué se necesita para ser miembro?
El comportamiento de los pandilleros se va convirtiendo en el modelo para los niños y adolescentes que viven en su territorio. Entre las condiciones básicas que se requieren esta el acreditar una identificación con el barrio, ser arriesgado y valeroso, “sacar la cara”, responsabilidad en el cumplimiento de las tareas asignadas, ser persona de palabra. Aunque cabe señalar que estos criterios no son aplicados rigurosamente al hacer la selección. Aunque es difícil establecer un perfil exacto, del chico más proclive a ingresar a la pandilla, se puede decir que es una persona, que requiere de la aprobación de otros para autovalorarse; acude a la pandilla como un recurso valorativo y aprobativo de su ser si a su modo de ver no hay otros valores que mostrar (como ser un buen estudiante por ejemplo). La mejor manera de destacarse la pertenencia a la pandilla y en la asunción de sus comportamientos y actividades. Encuentra mayor significatividad en estos grupos que en otros espacios.
¿Cuántos son sus integrantes? El número de integrantes es variable siendo el promedio de 20 miembros. Pudiendo llegar a más de 50 miembros dependiendo de la zona. Las edades oscilan entre los 12 y 25 años. Al interior de la pandilla, los comportamientos de los integrantes se pueden diferenciar por las edades. Los más jóvenes suelen ser más estridentes. Las personas con más tiempo pueden estar ya buscando otros caminos, tal vez conseguir “influencias”, y dedicarse a actividades delictivas “más serias”. O tal vez en cambiar de vida. Lo que hay es una coexistencia de diversas perspectivas, de proyectos de acuerdo al momento de “madurez” que se atraviesa. En la pandilla también encontramos segmentos de edad, de acuerdo a los cuales podemos establecer un perfil: los iniciados, los afirmados, los de salida. Esta variedad va a marcar las interacciones grupales y la composición de la misma va a determinar el accionar y las perspectivas del grupo.
NOSTALGIAS PROVINCIANAS:
(El universo Cultural de los “nuevos limeños)
Durante el proceso de socialización, los niños asimilan las costumbres propias de su barrio. Estas costumbres no son inventadas por ellos mismos, ni por sus padres, sino que son el fruto de varios años de evolución y acoplamiento al entorno, cuyas condiciones cambian de generación en generación. Los “jóvenes de la crisis” son herederos de un proceso de socialización dual (Bravlasky, 1986b) es decir, formación de acuerdo a pautas correspondientes a dos tipos de sociedades diferentes: la sociedad rural y el ambiente urbano. La casi totalidad de los habitantes de estos barrios son inmigrantes, o hijos o nietos de estos. La cultura que se reproduce y se recreen es una combinación de ambos, y cada vez con un mayor componente urbano. A estos procesos se suma el hecho de que las escuelas socializan de acuerdo a pautas de clase media con lo cual, los jóvenes están sometidos a los contrastes entre su cultura familiar y la cultura escolar. Los únicos jóvenes que parecen haber eludido la socialización paralela de acuerdo a pautas propias de contextos son los de sectores medios y medio altos urbanos.En este marco, se ha desarrollado en los últimos años una peculiar forma de vivir la vida, de ponerse en contacto con el mundo circundante. Los nuevos limeños, los refundadores de Lima no sólo son producto de sus padres provincianos sino además de los tiempos de recambio (Quispe: 1993). “Ahora ha pasado el tiempo, ahora somos muchos más…”dice el grito de “Cachuca”, vocalista de Los Mojarras. El “tiempo libre” es mucho, dependiendo de las actividades que cumplan. Aquí podemos encontrar a los que estudian y trabajan y los que no estudian ni trabajan. En ellos la rutina diaria es la de la cama a la calle, a conversar o jugar con los miembros de la pandilla, a consumir drogas o licor, participar en una pelea si esta se presenta, “apretar” a un transeúnte. No hay necesidad de acostarse temprano, porque tampoco hay porque madrugar. La vida en el calle es la vida del joven, y allí los códigos imperantes hablan de honor, respeto y violencia. Los jóvenes han asimilado desde un punto de vista de representación del mundo, las distintas creencias de la matriz, del provincialismo campesino, dándole mayor importancia a los símbolos que al cumplimiento de los preceptos dictados por la religión misma: “Solo Dios sabe mi destino1 ”. Se parece más al tipo de religiosidad presente en el mundo de las cárceles y de la delincuencia. Estamos de análisis sobre procesos generacionales, los hallamos de manera especial, a través de observar la música, la indumentaria y el lenguaje. En el caso de las pandillas el conocimiento de estos elementos culturales es particularmente relevante, en la medida que nos habla de las formas de ser.
Los códigos del lenguaje
Sobre el lenguaje hay que decir que los adolescentes, sean o no pandilleros, tiene el suyo propio. Aunque no vale tanto el contraste como generación sino como grupo social. El lenguaje por su aptitud para vehiculizar el entendimiento al interior de la pandilla es esencial, en tanto sobre él descansa en buena parte la identificación de los individuos unos con otros. Cumple diversas funciones: actúa como código de identidad, sirve para designar actividades de manera encubierta, para diferenciarse de sus pares, etc. El manejo de un vocabulario, consiste en un conjunto de vivencias, sentimientos, sentidos y reglas que orientan nuestras prácticas, que permiten organizar nuestra acción en las circunstancias de las vida diaria. (ver Glosario). El manejo del lenguaje minuciosamente descrito en “faites y atorrantes” ; no puede servir de pista para diferenciar el grado de “lumpenización” que va adquiriendo las pandillas (Pérez: 1994). Además de este vocabulario, configurado por palabras propias, existe lo que podría llamarse un “hablar acerca de alguien”. Hablar sobre las chicas, el decir sobre la cara o la ropa de alguien, el decir, sobre la incomprensión de los demás. Etc.
Entre Chacalón y los Gun’s Roses
Como nos recuerda Pedro Cornejo , una de las mejores formas de tomarle el pulso a los jóvenes y averiguar que está pasando con ellos, es echarle un vistazo a los rankings de música popular e interpretar su significado. Después de todo, los charts son el barómetro del gusto juvenil y en ellos suele ponerse de manifiesto aunque claro está no de forma mecánica la constelación de prejuicios, deseos, sueños y frustraciones que constituyen su imaginario colectivo. (1994:94) Resulta conveniente detenerse un poco en los gustos musicales, pues estos adquieren un gran valor de identificación con el estilo de vida que los muchachos llevan. Los jóvenes al escuchar su música están oyendo la narración de sus vidas. Por eso se puede tener una aproximación a la manera de pensar de ellos de acuerdo al ritmo musical que escuchen: En términos generales la chicha es el ritmo con la mayor cantidad de adeptos. El cantante con mayores simpatías es el desaparecido Lorenzo Palacios, conocido como Chacalón y la nueva crema (“cuando Chacalón canta aúllan los perros y bajan los cerros”). “voy a guardar mi lamento/para cuando yo esté solo” Otros grupos que gozan de mucha popularidad son: Guinda (“purita calidad”), Vico y sus grupo Caricia, Maravilla, Markahuasi, Génesis, Los Supergenéticos, Mayk y grupo Los Super sensuales, entre otros. Los grupos chicheros desde los inicios de esta década, en especial desde 1992, han entrado al medio limeño con mucha fuerza, llevando tras de si, una experiencias acumulada. Hay locales en los que las fiestas chicheras se realizan todos los días. En dichos escenarios suelen presentarse más de un grupo. Quizá uno de los factores de la masividad de este ritmo es su peculiaridad es que se presentan en los mismos barrios. Los jóvenes pandilleros suelen asistir a los conciertos de chica. Este es un escenario donde además de la diversión, circula en cantidades industriales el alcohol, la droga se realizan actos de mucha violencia, habiéndose registrado muertos en estas peleas (ej. en la presentación del grupo Guinda en Palermo, en la margen izquierda del río Rimac, murieron 3 personas). La salsa, es un ritmo que más que reflejar una historia, se le suele preferir para las fiestas. No se encuentra de manera nítida la identificación que se observa con la chica. Entre los grupos preferidos encontramos a Héctor Lavoe (tal vez la biografía y las letras de este cantante se parece más a su mundo): “la gente me critica/la critica me mantiene”. Oscar D’León, Celia Cruz, Cheo Feliciano, etc. En general los grupos de la llamada Salsa Sensual (Jerry Rivera, Edie Santiago, Franky Ruiz, etc.) Respecto al rock, hay una diversidad de preferencias, que incluso sirve para diferenciarse de otras pandillas, en particular los “Punks” y los “Metaleros”. Una enorme lista de grupo pueden ser señalados partiendo de los que se suelen escuchar en las emisoras de radio: Techno (Twenty for seven)esta música no se usa mucho para exhibir las habilidades para el baile, lo mismo que el Reagge (Yellowman, Ub40, Pato Bantom);el Heavy-Rock (Gunn’s and Roses, Jon Von Jovi, Aerosmith,) los grupos de Rock Alternativo ha venido acaparando mayores simpatías (Nirvana, The Cranberries, Four Non Blandes, Perl Jam, REM, The Cure, The Smiths, Red Hot Chili Peppers, etc.) El sonido y la imagen de nuestras calles, podría ubicarse en esos escenarios postmodernos: espacios donde confluyen la chicha, la salsa, el rock, los boletos, el huayno, etc. Una imagen de esta heterogeneidad cultural acorde con estos tiempos, lo encontramos en emisoras como Radio Inca, en la que en su programación coexisten programas de música chica, con otros de rock alternativo, radical, como “chillidos del futuro” o “condorrock”.
La indumentaria
Es bien sabido que la ropa comunica mensajes. El aspectos estético adquiere importancia comunicacional. A diferencia de otras experiencias, acá no existe una vestimenta específica, una especie de uniforme que los identifique. Lo que se suele usar con mucha frecuencia, es la famosa chompa con su capucha, una gorrita, pantalones anchos y zapatillas. Este tipo de vestimenta es mayormente usada con fines de seguridad y comodidad. Algunas de estas prendas se usan en otras lalitudes , pero más que hablar de una copia son productos que fácilmente se encuentran en el mercado, no es que ellos específicamente las vayan creando en el mercado, no es que ellos específicamente las vayan creando (aquí las fronteras entre el mercado y la creación de símbolos y rituales es difusa). Salvo en algunos grupos cuya identidad además está dada por un grupos musical específico, sean punks, metaleros, subtes, etc. asumen una forma de vestir típica de todo el grupo.
LOS ELEMENTOS QUE INTEGRAN Y COHESION
Como es conocido la metodología de estos grupos juveniles no es muy compleja o duradera en el tiempo. Su constitución es al contrario espontánea y efímera.
El líder: la jerarquización
Las interacciones entre el líder y los compañeros de la banda es lo que da cuenta de la cohesión del grupo; por esto, para este tipo de grupos no es indispensable una ideología 2 que mantenga unidos a sus miembros. El líder simboliza la grandeza, heroicidad e inmortalidad que el joven quiere alcanza. Pero para que un sujeto sea erigido líder es necesario que cumpla ciertas condiciones. Freud, nos dice que las masas humanas, vuelven a mostrarnos la imagen familiar del individuo hiperfuerte en medio de una cuadrilla de compañeros iguales. Las condiciones para su líder son variadas, entre otras cualidades podemos encontrar: la expresión ideal de la masculinidad: ser fuerte, aguerrido, ser maldito, hacerse respetar, generalmente es el que pelea mejor, en las peleas va adelante, etc. En cualquier caso, el éxito en los logros obtenidos y la capacidad organizativa son los pilares fundamentales en la aceptación que los muchachos tengan de su dirigente. Una nuestra de la importancia del líder para el grupo, se expresa por ejemplo, cuando el nombre del líder es asumido como el nombre de la pandilla. Por ejemplo, en Chorrillos encontramos a “los tuctos”, en Pamplona a “los Chavez”. La admiración es un sentimiento clave para legitimar y sostener una relación de autoridad, en este caso bajo la forma de liderazgo. Para el líder esta condición es central en la construcción de su identidad en los diferentes espacios de interacción, en globalidad de su vida.
RETROCEDER NUNCA, RENDIRSE JAMAS: La territorialidad “en mi zona nunca nadie ha podido entrar”
El barrio es mucho más que un espacio de asentamiento de un número de personas identificadas en su capacidad económica. Es un sistema social que posee una estructuración propia, con organización independiente, pero integrada a la macroestructura de la ciudad. Es el sector fundamental de su cotidianidad. Actúa como referencia de pertenencia, ya que la construcción simbólica que se lleva a cabo determina el barrio como lugar que marea identidad. Cada barrio tiene una historia que contar. Los jóvenes desde pequeños han escuchado fragmentos, retazos de la historia de la fundación del barrio, de los problemas con barrios vecinos. Es una solidaridad de la cual nace un código y una normas inflexibles: lealtad, solidaridad, no ser delator. Aquí el manejo de un vocabulario cumple su función de vehicular el entendimiento recíproco entre sus miembros. Que funciona como códigos cerrados, que aunque significante, a veces no es articulado, resulta ininteligible para los de fuera. Estos jóvenes generan cadenas de interdependencia, se necesitan mutuamente, deben realizar intercambios. Hay una organización, hay funciones que desempeñar. Existen reglas, prohibiciones, sanciones. La primera relación interna, esencial, es la confianza mutua entre sus elementos, de la cual necesita en particular medida. Se trata de una confianza muy especial. La confianza en la capacidad de callarse. El fin del secreto es la protección. Debido a la desconfianza hacia lo externo, existe un temor a la infiltración, hacia la presencia de elementos extraños dañinos. La homogeneidad del grupo genera un proceso de integración entre sus miembros. Los miembros de la pandilla se defienden entre si y como grupo se apoyan. Surge una solidaridad de la cual nace un código y unas normas inflexibles: lealtad, cooperación, no ser delator. Cuando la confianza es rota, el grupo exige ¡justicia!. La traición se puede castigar hasta con la muerte. Sobre todo su el líder es el traicionado. “Pero nunca pensé que Blas que era mi brazo derecho y mi hombre de confianza por una monedas me vendió a la policía” (Santos: 1994b) En este caso, se le obligó a dejar el barrio, ya no puede ingresar al barrio, se produce la “muerte social”. La sanción puede adquirir diversas modalidades. La modalidad se va ejecutando por aprendizajes por descubrimiento, de la utilidad y eficacia de las mismas. La pandilla constituye una forma de agruparse, lo que le permite afirmarse y construir una especie de resistencia, en la cual en una forma no institucional reorganiza estrategias para sobrevivir en la vida cotidiana, estableciendo formulaciones metodológicas para el vivir, consensos que le permiten reconstruir una nueva subjetividad. Allí ellos definen sus incomprensiones de la realidad, construyen sus modelos de identidad y bajo el estar con los amigos buscan otros referentes significativos para que lo confirmen. Este grupo va a convertirse en el reelaborador principal del tiempo libre a ser usado colectivamente y es el lugar en el cual hoy se preparan realmente par ser adulto. Cuando las reglas son violadas por los propios cabecillas, puede ser materia de expulsión. Un ejemplo de ellos es lo sucedido con la pandilla de “los Tuctos” de Chorrillos, cuyos líderes (actualmente se encuentran recluidos en el penal de Lurigancho), atacaban a sus propios compañeros, asaltaban en el propio barrio, la pandilla decidió expulsarlos, aunque ya no han podido cambiarse de nombre.
VIVIR PARA CONTARLO: nacido para ser salvaje 3 ……ese oscuro demonio llamado violencia
La imagen que nos podemos hacer es la de una espiral de violencia. No hay una búsqueda intrínseca. Dependiendo de la agresión, de la respuesta del otro, se irá acrecentando la espiral. Es una medición permanente con el grupo rival. Antes, es necesario hacer una precisión conceptual sobre que entendemos por violencia: búsqueda de aniquilar psicológica o físicamente al adversario. Sobre la violencia hay como cinco comentarios que quisiera hacer:
· La crisis cultural expresa la violencia
A fines de este siglo se vienen produciendo a nivel mundial grandes transformaciones, visibles sobre todo en la cultura de masas y en las modificaciones educativas y de los patrones de socialización, los cuales han llevado a una crisis cultural cada vez más profunda: la manifestación social bajo la forma de violencia. A través del ejercicio de la violencia el joven busca manifestar que quiere colocarse sobre el escenario. La violencia cumple la función instrumental de visibilizarlos en la sociedad.
· La violencia como medio de acceso al consumo
En un contexto de marginación y exclusión de los jóvenes, a través la participación política y de la producción económica, social y cultural, la capacidad de ejercer violencia y satisfacer necesidades es una forma viable de agenciarse de esos recursos escasos. Un aspecto que requiere de una mayor compresión, es el porqué algunos de estos grupos más pauperizados encuentran en la violencia no solo un proceso de sobrevivencia, sino la manera que tienen como marginales de integrarse a los procesos d consumo de la sociedad global. Se convierte en forma de vida.
· La “emoción por la violencia”
A nivel general podemos encontrar cierto placer en la transgresión de las normas, se produce algo que podríamos llamar como “emoción por la violencia”. Es la búsqueda de realizar actos violentos en la cual se reafirma una imagen exacerbada de la masculinidad muy presente en nuestra cultura. El siguiente testimonio es significativo al respecto.
- ¿Cuál es el vacilón de una bronca?-
Meterle cuchillo a una persona
- ¿Qué sientes cuando le clavas un cuchillo a otra persona?
- Me gusta es como jugando
Cuando se cuentan estas historias se hacen con mucho orgullo, hay pocos atisbos de autocuestionamiento, de censura, de culpabilidad. Participar en una “bronca” en la cual se ha “defendido el honor del grupo” es motivo de orgullo. Los jóvenes muestran con satisfacción las heridas y cortes que han recibido en ellas. Muchas veces las peleas se realizan después de haber consumido alcohol y/o drogas. Se sabe que en el “mundo pandillero” siempre existe el peligro de ser asesinado. No se trata de una eventualidad, sino de una posibilidad latente todo el tiempo. Se experimenta de manera cercana, próxima. Si bien esto es una amenaza permanente que genera un discurso casi paranoico, pude ser vivido como un sentido épico de la vida. La violencia se convierte en un modo de vivir, en una forma aceptada de conducta, respalda por los hábitos y la moralidad de la pandilla. Esto está presente en el manejo que forman el estilo de vida de los individuos que viven en condiciones similares. La violencia se expresa en determinadas situaciones, pero no en todas; no suele considerarse como ilícita y por lo tanto no va acompañada de un sentimiento de culpabilidad, de hecho cuando no se dan tales situaciones la no violencia pueden ser consideradas como una contranorma y ser condenada por el grupo.
· El discurso mismo de la violencia
La predisposición de la gente para aceptar la violencia y las condiciones en las que la considera justificada, genera un discurso particular. Lo común es decir que la agresión siempre viene del otro lado. Las peleas se originan por diferentes razones: las chicas, para “defender el honor” del barrio, del grupo, cuando uno de sus integrantes es insultado o maltratado. El ejercicio puede tener diferentes escenarios: se producen sobre todo en las fiestas, a las que acuden grupos de otros barrios. La “defensa del honor del grupo” se desarrolla en medio de “broncas” de una violencia inusitada, en las que se utiliza todo tipo de armas costumbres (palos, piedras, ladrillos), y hasta punzocortantes (botellas rotas, verduguillos y chavetas). Muchas broncas terminan con varios contusos y heridos “cosidos”Son los más chiquillos (12 - 15 años), en las que la frecuencia de las peleas es mayor, cualquier pretexto es bueno (son los corderos, decía despectivamente un pandillero de 21 años). Existen códigos para establecer los grados de violencia a emplearse según el tipo de falta y el grado de confrontación. El uso de armas de hace de acuerdo a la situación. “(…) A veces me siento mal y le he demostrado a mis amigos que no solo golpeando uno se siente hombre, sino que podemos usar otros castigos, como mandarlos calatos a sus casas. Un día mandamos calato a su casa a uno y desde esa vez nos pasa la voz”. (Santos: 1994b) Cuando uno observa estas peleas, la forma como se enfrentan, nos hace recordar aquellas imágenes arquetípicas de películas de full contac, (Kick Boxer, Furia Mortal, Van Danme, Chuck Norris), en la cual se exhiben las habilidades del peleador, de uso de armas punzocortantes.
· La violencia como factor de construcción de la identidad
El ejercicio de la violencia es el lado más notorio de sus actividades, lo que les da el reconocimiento de la escena pública a través de los medios, el respeto y temor de los otros grupos y de la ciudadanía en general. El deseo de reconocimiento, de hacerse respetar, se ve materializado a través de este medio. La violencia constituye hoy en día un valor positivo, un componente central de la construcción de la identidad masculina: ser hombre es ser enérgico, fuerte, valeroso, arrojado, guerrero, etc. El más guerrero suele ser el cabecilla.El encuentro con este grupo de pares va produciendo los elementos de identidad y representación con los cuales el joven de hoy se coloca frente a la sociedad. Podríamos hablar de una suerte de identidades violentas. La imagen del maldito, del berraco, del más guerrero, resulta atractivo para los chicos. La violencia del medio reorganiza la actividad de estos jóvenes, quienes han venido reorganizando desde la violencia su mundo cotidiano. El camino de los jóvenes va tomando un sendero en el cual la escuela, el barrio, las calles le sirven de lugar de encuentro y de intermediación para lograr los objetivos que busca por medio de la intimidación. Esta nueva legitimidad se construye a través de la coacción.
HUELLA DE LA PANDILLA EN SUS INTEGRANTES
Es difícil que alguien se adhiera a algo sin mediar una motivación especial. Las pandillas juveniles no escapan a este postulado: cautivan, atraen y seducen en muchos jóvenes. Su incorporación les va ir permitiendo satisfacer algunas necesidades materiales y carencias afectivas. La dinámica del grupo le impone desafíos nuevos cada día, en este proceso se producen “cambios notorios de personalidad”.
· Significado de la pandilla para sus miembros
La pandilla es su oportunidad de socialización. Por medio de ella se conecta con el mundo. Es el puente para desligarse de los vínculos familiares. El acceso de un nuevo mundo, que para mayor motivación ofrece una serie de ventajas aún no experimentadas. La autoestima del joven crece en la medida que se acepta y es aceptado como miembro de su grupo social. Las perspectivas se incrementar si se tiene en cuenta que la pandilla es una oportunidad de sobresalir y destacarse. Es la oportunidad de salir del anonimado, ser protagonista. Da prestigio a sus integrantes ante los ojos de los demás jóvenes del barrio. La necesidad de reconocimiento se satisface al hacerse miembro de una elite por todos respetada. La pandilla le brinda seguridad a sus miembros. Cuando el entorno es hostil y violento, tener una mancha que se protegen entre sí, es un elemento tranquilizador. La misma sensación de seguridad y poder le da la habilidad para manejar armas punzocortantes casos un arma de fuego. El alguna medida se obtiene cierta independencia económica. Producto de los robos puede sostener su consumo del alcohol o de drogas, puede vestirse mejor, puede ostentar. Esta cierta independencia es un factor reafirmante de su personalidad. Gracias a esta imagen se le pueden facilitar el acercarse a las chicas. Al respecto esta identidad puede generar tensiones (Santos: 1994).
· Incidencia en la vida afectiva del adolescente
En el compartir en la pandilla lentamente se van desarrollando mutuos afectos. Estos sentimientos que no se hablan expresado debidamente en la familia, encuentran en la pandilla su vía de salida. En la pandilla recibe y brinda una acogida que implica entrega, lealtad y cooperación. El nuevo orden afectivo hace a los muchachos leales y solidarios entre ellos mismos, creando un grupo compacto en el cual cada uno cuida la espalda del otro. Entre las nuevas amistadas nos falta el “yunta” el amigo especial y compañero de andanzas, a quien se defiende con mayor vehemencia y con quien se comparten los mejores momentos. La pandilla, como lugar de afectos, posibilita a sus miembros madurar en autoestima. Constituyen pues las bandas una realidad enigmática. Combinan unos elementos de cercanía humana con otros de abierta hostilidad y agresividad, Son éstos en última instancia, los que se revelan con mayor virulencia, mas no quiere decir que sean exclusivos, van integrados unos con otros, aunque en distintas direcciones.
· Asimilación de un nuevo esquema cultural
La pandilla al ofrece estilos de vida, unos criterios para existir y unos derroteros laborales, ofrece a sus miembros alternativas para sobrevivir y asumir su entorno, constituyéndose en su nuevo esquema cultural. En ella se exalta el peligro, se construye unos esquemas de vida a partir de normas propias y establece un lenguaje y unas formas de comunicación propios. La pandilla es la escuela donde el integrante conoce y reconoce los caminos de la delincuencia (vasos comunicantes). En esta escuela se invierte el esquema tradicional de valores de la sociedad. Robar que es malo para la sociedad, es para los pandilleros un modo de sobrevivir económicamente. El resultado del paso por esta escuela, va a depender de la biografía de cada uno de los miembros. Pueden adentrarse aún más en este mundo o después de un tiempo se pueden dedicar a actividades más “serias”.
RELACION CON EL VECINDARIO
Estas son rechazadas en general por los padres de familia ante el clima de intranquilidad que generan en el barrio. Debido a que en los enfrentamiento entre grupos, se usan piedras u otros objetos contundentes, que muchas veces la han caído a los vecinos y por los daños que provocan en las viviendas. En estos barrios se vive un clima intenso de inseguridad: el regresar temprano a la casa, mirar siempre para atrás, temor y desconfianza miedo a ser víctima de sus ataques físico, de robos, etc. Se pueden presentar actitudes ambivalentes dependiendo de que la familia tenga entre sus miembros un integrante de un pandilla y, del tipo de normas de la pandilla. Cuando el ejercicio de la delincuencia no es indiscriminado, se pueden obtener actitudes de simpatía. Hay pandillas que respetan sobremanera y se encargan directamente de velar que en el barrio no pase nunca nada. Producto de los robos en otras zonas acomodadas, los reparten en el barrio. Desprecian a la “chauchilla”, que intentan robar dentro de su barrio, y los persiguen hasta erradicarlos. Cuando han intentado enfrentarse con los “paqueteros” para que no vendan droga en el barrio, solo ha sido temporal, porque el riesgo de perder la vida es muy cierto, y no se cuenta con la fuerza suficiente de hacerle frente. Desde el punto de vista de los pandilleros, se hace una diferenciación con los vecinos. Por ejemplo pueden hablar con las señoras del mercado y entonces es necesario saludarlas: “esa señora es bien chevere siempre me ayuda” . Con los otros vecinos que los estigmatizan ser distantes y hasta hostiles: ”esa es una vieja soplona”
Glosario:
“estoy friquendo” tengo miedo, temor “habla papá” forma de saludarse, pero también de informarse de “lo que está pasando” “regalarse” Mostrar miedo y de este modo ser el elogiado para ser víctima de un robo “maletear” Hablar mal a espaldas de uno. “gil’ Aquellos a quienes se roba “atracar, apretar” cuadrar a una persona para robarle “tejer” engañar “funá” persona conocida, a la que no se debe “tocar”
BIBLIOGRAFIA A
nzieu, D. (1971)La dinámica de los grupos pequeños. Kapelusz, Buenos Aires
Agurto, Irene: Gonzáles de la Maza (1985)Juventud Chilena. Razones y subversiones. Santiago
Berthier, II et. Al. (1988)Juventud popular y bandas en la ciudad de México. UNAM . México
Bravlasky, Cecilia (1986b)Estudios e investigaciones sobre juventud en América Latina. Balance y perspectivas. Buenos Aires.
Cánepa, M. A. et. Al. (1993)Esquinas, rincones, pasadizos. Bosques sobre juventud peruana. Instituto Bartolomé de las Casas, Rimac.
Castillo, Héctor: Zermeño, Sergio y Zicardi, Alicia (1988)Juventud popular y bandas en la ciudad de México. UNAM, México
Elkin, Mario (1993)Elementos para una psicología de las bandas de sicarios, en Revista Colombiana de Psicología Nº 2, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá
Viviendo Al LíMite Radiografia De Las PandillasArticulos Federico Tong Retroenlaces (0) Añadir comentario Viviendo al Límite:algunas características psicosociales
UNA “RADIOGRAFIA” DE LAS PANDILLAS
EXPONE: FEDERICO TONG
En un informe de investigación de M. Santos, encontramos una interesante clasificación de las estructuras de las pandillas (1994ª). Este esquema siendo específico una interesante clasificación de lo que sucede en otras. Hay variaciones según la propia historia del grupo. Siguiendo este esquema, los miembros pueden ser clasificados siguiendo dos criterios. Por su función en la estructura organizativa:
Líder (“cabezas”)Es el miembro que dirige la pandilla: “ES EL QUE PESA”. Es reconocido como tal por sus miembros y por las otras pandillas.. Se preocupa por los integrantes y regula los conflictos que se presentan en el interior. Define la orientación de las actividades del grupo.
Hombres de confianza son como “collares” dispuestos alrededor de un “cuello” que vendría a ser el líder)Son aquellos miembros que establecen una relación muy cercana, lo cual le sirva para obtener privilegios al interior de la pandilla. En ausencia del líder pueden asumir funciones de dirección.
Miembros de baseEs importante distinguir dos tipos de miembros dentro de la pandilla: aquellos que estudian y/o trabajan y aquellos que no estudian ni trabajan. Esta distinción es importante hacerla porque tiene consecuencias en la valoración y sentido de las actividades; en la estructuración de su tiempo cotidiano.
Informante (espías: niños, chicas)Las chicas aparecen tomando parte de la organización (aún si ellas no son conscientes de su participación, aún si consideran que eso no es así). A veces le informan a uno de ellos que alguien (o varios) del grupo rival esta (n) en tal lugar. En el caso de los niños los usan como “espías”, para que traigan información sobre otros grupos, y es que es difícil que los miembros de otros grupos puedan sospechar que, lo tiene al frente es un informante de la pandilla rival. Visto esto de la perspectiva de los niños, todo lo que ven y escuchan pasa a formar parte de su acervo de experiencias, además comienzan a enterarse, a conocer las reglas, vocabulario, organización, acciones de los grupos de las esquinas y quizás también se les vuela difícil trazar la distinción, poder distinguir entre lo que es violencia y lo que no lo es (Santos: 1994ª). Es decir, su socialización pasa también a transitar por los territorios de los pandilleros de las calles.
Embajadas (una especie de mensajeros)Son los que se encargan de llevar los mensajes de la pandilla. Son considerados colaboradores. El cumplir esta función puede ser una de las condiciones para ingresar a la pandilla. Generalmente son adolescentes.
Por el tiempo en el grupo:
1. Antiguos/fundadores
2. Nuevos
Este criterio importa porque a partir de la antigüedad se establecer privilegios, concesiones, exigencias. Los nuevos respetan y hasta admiran sentimientos que suele generar asimetrías en las relaciones sociales a los “viejos”, por tanto apoyan, siguen, acatan las orientaciones que ellos establecer. Pero en contrapartida los “viejos” tienen responsabilidades e incluso los “nuevos” pueden exigir a sus líderes que lideren por ejemplo un ajuste de cuentas, una venganza con un grupo rival (Santos: 1994ª).
¿Qué se necesita para ser miembro?
El comportamiento de los pandilleros se va convirtiendo en el modelo para los niños y adolescentes que viven en su territorio. Entre las condiciones básicas que se requieren esta el acreditar una identificación con el barrio, ser arriesgado y valeroso, “sacar la cara”, responsabilidad en el cumplimiento de las tareas asignadas, ser persona de palabra. Aunque cabe señalar que estos criterios no son aplicados rigurosamente al hacer la selección. Aunque es difícil establecer un perfil exacto, del chico más proclive a ingresar a la pandilla, se puede decir que es una persona, que requiere de la aprobación de otros para autovalorarse; acude a la pandilla como un recurso valorativo y aprobativo de su ser si a su modo de ver no hay otros valores que mostrar (como ser un buen estudiante por ejemplo). La mejor manera de destacarse la pertenencia a la pandilla y en la asunción de sus comportamientos y actividades. Encuentra mayor significatividad en estos grupos que en otros espacios.
¿Cuántos son sus integrantes? El número de integrantes es variable siendo el promedio de 20 miembros. Pudiendo llegar a más de 50 miembros dependiendo de la zona. Las edades oscilan entre los 12 y 25 años. Al interior de la pandilla, los comportamientos de los integrantes se pueden diferenciar por las edades. Los más jóvenes suelen ser más estridentes. Las personas con más tiempo pueden estar ya buscando otros caminos, tal vez conseguir “influencias”, y dedicarse a actividades delictivas “más serias”. O tal vez en cambiar de vida. Lo que hay es una coexistencia de diversas perspectivas, de proyectos de acuerdo al momento de “madurez” que se atraviesa. En la pandilla también encontramos segmentos de edad, de acuerdo a los cuales podemos establecer un perfil: los iniciados, los afirmados, los de salida. Esta variedad va a marcar las interacciones grupales y la composición de la misma va a determinar el accionar y las perspectivas del grupo.
NOSTALGIAS PROVINCIANAS:
(El universo Cultural de los “nuevos limeños)
Durante el proceso de socialización, los niños asimilan las costumbres propias de su barrio. Estas costumbres no son inventadas por ellos mismos, ni por sus padres, sino que son el fruto de varios años de evolución y acoplamiento al entorno, cuyas condiciones cambian de generación en generación. Los “jóvenes de la crisis” son herederos de un proceso de socialización dual (Bravlasky, 1986b) es decir, formación de acuerdo a pautas correspondientes a dos tipos de sociedades diferentes: la sociedad rural y el ambiente urbano. La casi totalidad de los habitantes de estos barrios son inmigrantes, o hijos o nietos de estos. La cultura que se reproduce y se recreen es una combinación de ambos, y cada vez con un mayor componente urbano. A estos procesos se suma el hecho de que las escuelas socializan de acuerdo a pautas de clase media con lo cual, los jóvenes están sometidos a los contrastes entre su cultura familiar y la cultura escolar. Los únicos jóvenes que parecen haber eludido la socialización paralela de acuerdo a pautas propias de contextos son los de sectores medios y medio altos urbanos.En este marco, se ha desarrollado en los últimos años una peculiar forma de vivir la vida, de ponerse en contacto con el mundo circundante. Los nuevos limeños, los refundadores de Lima no sólo son producto de sus padres provincianos sino además de los tiempos de recambio (Quispe: 1993). “Ahora ha pasado el tiempo, ahora somos muchos más…”dice el grito de “Cachuca”, vocalista de Los Mojarras. El “tiempo libre” es mucho, dependiendo de las actividades que cumplan. Aquí podemos encontrar a los que estudian y trabajan y los que no estudian ni trabajan. En ellos la rutina diaria es la de la cama a la calle, a conversar o jugar con los miembros de la pandilla, a consumir drogas o licor, participar en una pelea si esta se presenta, “apretar” a un transeúnte. No hay necesidad de acostarse temprano, porque tampoco hay porque madrugar. La vida en el calle es la vida del joven, y allí los códigos imperantes hablan de honor, respeto y violencia. Los jóvenes han asimilado desde un punto de vista de representación del mundo, las distintas creencias de la matriz, del provincialismo campesino, dándole mayor importancia a los símbolos que al cumplimiento de los preceptos dictados por la religión misma: “Solo Dios sabe mi destino1 ”. Se parece más al tipo de religiosidad presente en el mundo de las cárceles y de la delincuencia. Estamos de análisis sobre procesos generacionales, los hallamos de manera especial, a través de observar la música, la indumentaria y el lenguaje. En el caso de las pandillas el conocimiento de estos elementos culturales es particularmente relevante, en la medida que nos habla de las formas de ser.
Los códigos del lenguaje
Sobre el lenguaje hay que decir que los adolescentes, sean o no pandilleros, tiene el suyo propio. Aunque no vale tanto el contraste como generación sino como grupo social. El lenguaje por su aptitud para vehiculizar el entendimiento al interior de la pandilla es esencial, en tanto sobre él descansa en buena parte la identificación de los individuos unos con otros. Cumple diversas funciones: actúa como código de identidad, sirve para designar actividades de manera encubierta, para diferenciarse de sus pares, etc. El manejo de un vocabulario, consiste en un conjunto de vivencias, sentimientos, sentidos y reglas que orientan nuestras prácticas, que permiten organizar nuestra acción en las circunstancias de las vida diaria. (ver Glosario). El manejo del lenguaje minuciosamente descrito en “faites y atorrantes” ; no puede servir de pista para diferenciar el grado de “lumpenización” que va adquiriendo las pandillas (Pérez: 1994). Además de este vocabulario, configurado por palabras propias, existe lo que podría llamarse un “hablar acerca de alguien”. Hablar sobre las chicas, el decir sobre la cara o la ropa de alguien, el decir, sobre la incomprensión de los demás. Etc.
Entre Chacalón y los Gun’s Roses
Como nos recuerda Pedro Cornejo , una de las mejores formas de tomarle el pulso a los jóvenes y averiguar que está pasando con ellos, es echarle un vistazo a los rankings de música popular e interpretar su significado. Después de todo, los charts son el barómetro del gusto juvenil y en ellos suele ponerse de manifiesto aunque claro está no de forma mecánica la constelación de prejuicios, deseos, sueños y frustraciones que constituyen su imaginario colectivo. (1994:94) Resulta conveniente detenerse un poco en los gustos musicales, pues estos adquieren un gran valor de identificación con el estilo de vida que los muchachos llevan. Los jóvenes al escuchar su música están oyendo la narración de sus vidas. Por eso se puede tener una aproximación a la manera de pensar de ellos de acuerdo al ritmo musical que escuchen: En términos generales la chicha es el ritmo con la mayor cantidad de adeptos. El cantante con mayores simpatías es el desaparecido Lorenzo Palacios, conocido como Chacalón y la nueva crema (“cuando Chacalón canta aúllan los perros y bajan los cerros”). “voy a guardar mi lamento/para cuando yo esté solo” Otros grupos que gozan de mucha popularidad son: Guinda (“purita calidad”), Vico y sus grupo Caricia, Maravilla, Markahuasi, Génesis, Los Supergenéticos, Mayk y grupo Los Super sensuales, entre otros. Los grupos chicheros desde los inicios de esta década, en especial desde 1992, han entrado al medio limeño con mucha fuerza, llevando tras de si, una experiencias acumulada. Hay locales en los que las fiestas chicheras se realizan todos los días. En dichos escenarios suelen presentarse más de un grupo. Quizá uno de los factores de la masividad de este ritmo es su peculiaridad es que se presentan en los mismos barrios. Los jóvenes pandilleros suelen asistir a los conciertos de chica. Este es un escenario donde además de la diversión, circula en cantidades industriales el alcohol, la droga se realizan actos de mucha violencia, habiéndose registrado muertos en estas peleas (ej. en la presentación del grupo Guinda en Palermo, en la margen izquierda del río Rimac, murieron 3 personas). La salsa, es un ritmo que más que reflejar una historia, se le suele preferir para las fiestas. No se encuentra de manera nítida la identificación que se observa con la chica. Entre los grupos preferidos encontramos a Héctor Lavoe (tal vez la biografía y las letras de este cantante se parece más a su mundo): “la gente me critica/la critica me mantiene”. Oscar D’León, Celia Cruz, Cheo Feliciano, etc. En general los grupos de la llamada Salsa Sensual (Jerry Rivera, Edie Santiago, Franky Ruiz, etc.) Respecto al rock, hay una diversidad de preferencias, que incluso sirve para diferenciarse de otras pandillas, en particular los “Punks” y los “Metaleros”. Una enorme lista de grupo pueden ser señalados partiendo de los que se suelen escuchar en las emisoras de radio: Techno (Twenty for seven)esta música no se usa mucho para exhibir las habilidades para el baile, lo mismo que el Reagge (Yellowman, Ub40, Pato Bantom);el Heavy-Rock (Gunn’s and Roses, Jon Von Jovi, Aerosmith,) los grupos de Rock Alternativo ha venido acaparando mayores simpatías (Nirvana, The Cranberries, Four Non Blandes, Perl Jam, REM, The Cure, The Smiths, Red Hot Chili Peppers, etc.) El sonido y la imagen de nuestras calles, podría ubicarse en esos escenarios postmodernos: espacios donde confluyen la chicha, la salsa, el rock, los boletos, el huayno, etc. Una imagen de esta heterogeneidad cultural acorde con estos tiempos, lo encontramos en emisoras como Radio Inca, en la que en su programación coexisten programas de música chica, con otros de rock alternativo, radical, como “chillidos del futuro” o “condorrock”.
La indumentaria
Es bien sabido que la ropa comunica mensajes. El aspectos estético adquiere importancia comunicacional. A diferencia de otras experiencias, acá no existe una vestimenta específica, una especie de uniforme que los identifique. Lo que se suele usar con mucha frecuencia, es la famosa chompa con su capucha, una gorrita, pantalones anchos y zapatillas. Este tipo de vestimenta es mayormente usada con fines de seguridad y comodidad. Algunas de estas prendas se usan en otras lalitudes , pero más que hablar de una copia son productos que fácilmente se encuentran en el mercado, no es que ellos específicamente las vayan creando en el mercado, no es que ellos específicamente las vayan creando (aquí las fronteras entre el mercado y la creación de símbolos y rituales es difusa). Salvo en algunos grupos cuya identidad además está dada por un grupos musical específico, sean punks, metaleros, subtes, etc. asumen una forma de vestir típica de todo el grupo.
LOS ELEMENTOS QUE INTEGRAN Y COHESION
Como es conocido la metodología de estos grupos juveniles no es muy compleja o duradera en el tiempo. Su constitución es al contrario espontánea y efímera.
El líder: la jerarquización
Las interacciones entre el líder y los compañeros de la banda es lo que da cuenta de la cohesión del grupo; por esto, para este tipo de grupos no es indispensable una ideología 2 que mantenga unidos a sus miembros. El líder simboliza la grandeza, heroicidad e inmortalidad que el joven quiere alcanza. Pero para que un sujeto sea erigido líder es necesario que cumpla ciertas condiciones. Freud, nos dice que las masas humanas, vuelven a mostrarnos la imagen familiar del individuo hiperfuerte en medio de una cuadrilla de compañeros iguales. Las condiciones para su líder son variadas, entre otras cualidades podemos encontrar: la expresión ideal de la masculinidad: ser fuerte, aguerrido, ser maldito, hacerse respetar, generalmente es el que pelea mejor, en las peleas va adelante, etc. En cualquier caso, el éxito en los logros obtenidos y la capacidad organizativa son los pilares fundamentales en la aceptación que los muchachos tengan de su dirigente. Una nuestra de la importancia del líder para el grupo, se expresa por ejemplo, cuando el nombre del líder es asumido como el nombre de la pandilla. Por ejemplo, en Chorrillos encontramos a “los tuctos”, en Pamplona a “los Chavez”. La admiración es un sentimiento clave para legitimar y sostener una relación de autoridad, en este caso bajo la forma de liderazgo. Para el líder esta condición es central en la construcción de su identidad en los diferentes espacios de interacción, en globalidad de su vida.
RETROCEDER NUNCA, RENDIRSE JAMAS: La territorialidad “en mi zona nunca nadie ha podido entrar”
El barrio es mucho más que un espacio de asentamiento de un número de personas identificadas en su capacidad económica. Es un sistema social que posee una estructuración propia, con organización independiente, pero integrada a la macroestructura de la ciudad. Es el sector fundamental de su cotidianidad. Actúa como referencia de pertenencia, ya que la construcción simbólica que se lleva a cabo determina el barrio como lugar que marea identidad. Cada barrio tiene una historia que contar. Los jóvenes desde pequeños han escuchado fragmentos, retazos de la historia de la fundación del barrio, de los problemas con barrios vecinos. Es una solidaridad de la cual nace un código y una normas inflexibles: lealtad, solidaridad, no ser delator. Aquí el manejo de un vocabulario cumple su función de vehicular el entendimiento recíproco entre sus miembros. Que funciona como códigos cerrados, que aunque significante, a veces no es articulado, resulta ininteligible para los de fuera. Estos jóvenes generan cadenas de interdependencia, se necesitan mutuamente, deben realizar intercambios. Hay una organización, hay funciones que desempeñar. Existen reglas, prohibiciones, sanciones. La primera relación interna, esencial, es la confianza mutua entre sus elementos, de la cual necesita en particular medida. Se trata de una confianza muy especial. La confianza en la capacidad de callarse. El fin del secreto es la protección. Debido a la desconfianza hacia lo externo, existe un temor a la infiltración, hacia la presencia de elementos extraños dañinos. La homogeneidad del grupo genera un proceso de integración entre sus miembros. Los miembros de la pandilla se defienden entre si y como grupo se apoyan. Surge una solidaridad de la cual nace un código y unas normas inflexibles: lealtad, cooperación, no ser delator. Cuando la confianza es rota, el grupo exige ¡justicia!. La traición se puede castigar hasta con la muerte. Sobre todo su el líder es el traicionado. “Pero nunca pensé que Blas que era mi brazo derecho y mi hombre de confianza por una monedas me vendió a la policía” (Santos: 1994b) En este caso, se le obligó a dejar el barrio, ya no puede ingresar al barrio, se produce la “muerte social”. La sanción puede adquirir diversas modalidades. La modalidad se va ejecutando por aprendizajes por descubrimiento, de la utilidad y eficacia de las mismas. La pandilla constituye una forma de agruparse, lo que le permite afirmarse y construir una especie de resistencia, en la cual en una forma no institucional reorganiza estrategias para sobrevivir en la vida cotidiana, estableciendo formulaciones metodológicas para el vivir, consensos que le permiten reconstruir una nueva subjetividad. Allí ellos definen sus incomprensiones de la realidad, construyen sus modelos de identidad y bajo el estar con los amigos buscan otros referentes significativos para que lo confirmen. Este grupo va a convertirse en el reelaborador principal del tiempo libre a ser usado colectivamente y es el lugar en el cual hoy se preparan realmente par ser adulto. Cuando las reglas son violadas por los propios cabecillas, puede ser materia de expulsión. Un ejemplo de ellos es lo sucedido con la pandilla de “los Tuctos” de Chorrillos, cuyos líderes (actualmente se encuentran recluidos en el penal de Lurigancho), atacaban a sus propios compañeros, asaltaban en el propio barrio, la pandilla decidió expulsarlos, aunque ya no han podido cambiarse de nombre.
VIVIR PARA CONTARLO: nacido para ser salvaje 3 ……ese oscuro demonio llamado violencia
La imagen que nos podemos hacer es la de una espiral de violencia. No hay una búsqueda intrínseca. Dependiendo de la agresión, de la respuesta del otro, se irá acrecentando la espiral. Es una medición permanente con el grupo rival. Antes, es necesario hacer una precisión conceptual sobre que entendemos por violencia: búsqueda de aniquilar psicológica o físicamente al adversario. Sobre la violencia hay como cinco comentarios que quisiera hacer:
· La crisis cultural expresa la violencia
A fines de este siglo se vienen produciendo a nivel mundial grandes transformaciones, visibles sobre todo en la cultura de masas y en las modificaciones educativas y de los patrones de socialización, los cuales han llevado a una crisis cultural cada vez más profunda: la manifestación social bajo la forma de violencia. A través del ejercicio de la violencia el joven busca manifestar que quiere colocarse sobre el escenario. La violencia cumple la función instrumental de visibilizarlos en la sociedad.
· La violencia como medio de acceso al consumo
En un contexto de marginación y exclusión de los jóvenes, a través la participación política y de la producción económica, social y cultural, la capacidad de ejercer violencia y satisfacer necesidades es una forma viable de agenciarse de esos recursos escasos. Un aspecto que requiere de una mayor compresión, es el porqué algunos de estos grupos más pauperizados encuentran en la violencia no solo un proceso de sobrevivencia, sino la manera que tienen como marginales de integrarse a los procesos d consumo de la sociedad global. Se convierte en forma de vida.
· La “emoción por la violencia”
A nivel general podemos encontrar cierto placer en la transgresión de las normas, se produce algo que podríamos llamar como “emoción por la violencia”. Es la búsqueda de realizar actos violentos en la cual se reafirma una imagen exacerbada de la masculinidad muy presente en nuestra cultura. El siguiente testimonio es significativo al respecto.
- ¿Cuál es el vacilón de una bronca?-
Meterle cuchillo a una persona
- ¿Qué sientes cuando le clavas un cuchillo a otra persona?
- Me gusta es como jugando
Cuando se cuentan estas historias se hacen con mucho orgullo, hay pocos atisbos de autocuestionamiento, de censura, de culpabilidad. Participar en una “bronca” en la cual se ha “defendido el honor del grupo” es motivo de orgullo. Los jóvenes muestran con satisfacción las heridas y cortes que han recibido en ellas. Muchas veces las peleas se realizan después de haber consumido alcohol y/o drogas. Se sabe que en el “mundo pandillero” siempre existe el peligro de ser asesinado. No se trata de una eventualidad, sino de una posibilidad latente todo el tiempo. Se experimenta de manera cercana, próxima. Si bien esto es una amenaza permanente que genera un discurso casi paranoico, pude ser vivido como un sentido épico de la vida. La violencia se convierte en un modo de vivir, en una forma aceptada de conducta, respalda por los hábitos y la moralidad de la pandilla. Esto está presente en el manejo que forman el estilo de vida de los individuos que viven en condiciones similares. La violencia se expresa en determinadas situaciones, pero no en todas; no suele considerarse como ilícita y por lo tanto no va acompañada de un sentimiento de culpabilidad, de hecho cuando no se dan tales situaciones la no violencia pueden ser consideradas como una contranorma y ser condenada por el grupo.
· El discurso mismo de la violencia
La predisposición de la gente para aceptar la violencia y las condiciones en las que la considera justificada, genera un discurso particular. Lo común es decir que la agresión siempre viene del otro lado. Las peleas se originan por diferentes razones: las chicas, para “defender el honor” del barrio, del grupo, cuando uno de sus integrantes es insultado o maltratado. El ejercicio puede tener diferentes escenarios: se producen sobre todo en las fiestas, a las que acuden grupos de otros barrios. La “defensa del honor del grupo” se desarrolla en medio de “broncas” de una violencia inusitada, en las que se utiliza todo tipo de armas costumbres (palos, piedras, ladrillos), y hasta punzocortantes (botellas rotas, verduguillos y chavetas). Muchas broncas terminan con varios contusos y heridos “cosidos”Son los más chiquillos (12 - 15 años), en las que la frecuencia de las peleas es mayor, cualquier pretexto es bueno (son los corderos, decía despectivamente un pandillero de 21 años). Existen códigos para establecer los grados de violencia a emplearse según el tipo de falta y el grado de confrontación. El uso de armas de hace de acuerdo a la situación. “(…) A veces me siento mal y le he demostrado a mis amigos que no solo golpeando uno se siente hombre, sino que podemos usar otros castigos, como mandarlos calatos a sus casas. Un día mandamos calato a su casa a uno y desde esa vez nos pasa la voz”. (Santos: 1994b) Cuando uno observa estas peleas, la forma como se enfrentan, nos hace recordar aquellas imágenes arquetípicas de películas de full contac, (Kick Boxer, Furia Mortal, Van Danme, Chuck Norris), en la cual se exhiben las habilidades del peleador, de uso de armas punzocortantes.
· La violencia como factor de construcción de la identidad
El ejercicio de la violencia es el lado más notorio de sus actividades, lo que les da el reconocimiento de la escena pública a través de los medios, el respeto y temor de los otros grupos y de la ciudadanía en general. El deseo de reconocimiento, de hacerse respetar, se ve materializado a través de este medio. La violencia constituye hoy en día un valor positivo, un componente central de la construcción de la identidad masculina: ser hombre es ser enérgico, fuerte, valeroso, arrojado, guerrero, etc. El más guerrero suele ser el cabecilla.El encuentro con este grupo de pares va produciendo los elementos de identidad y representación con los cuales el joven de hoy se coloca frente a la sociedad. Podríamos hablar de una suerte de identidades violentas. La imagen del maldito, del berraco, del más guerrero, resulta atractivo para los chicos. La violencia del medio reorganiza la actividad de estos jóvenes, quienes han venido reorganizando desde la violencia su mundo cotidiano. El camino de los jóvenes va tomando un sendero en el cual la escuela, el barrio, las calles le sirven de lugar de encuentro y de intermediación para lograr los objetivos que busca por medio de la intimidación. Esta nueva legitimidad se construye a través de la coacción.
HUELLA DE LA PANDILLA EN SUS INTEGRANTES
Es difícil que alguien se adhiera a algo sin mediar una motivación especial. Las pandillas juveniles no escapan a este postulado: cautivan, atraen y seducen en muchos jóvenes. Su incorporación les va ir permitiendo satisfacer algunas necesidades materiales y carencias afectivas. La dinámica del grupo le impone desafíos nuevos cada día, en este proceso se producen “cambios notorios de personalidad”.
· Significado de la pandilla para sus miembros
La pandilla es su oportunidad de socialización. Por medio de ella se conecta con el mundo. Es el puente para desligarse de los vínculos familiares. El acceso de un nuevo mundo, que para mayor motivación ofrece una serie de ventajas aún no experimentadas. La autoestima del joven crece en la medida que se acepta y es aceptado como miembro de su grupo social. Las perspectivas se incrementar si se tiene en cuenta que la pandilla es una oportunidad de sobresalir y destacarse. Es la oportunidad de salir del anonimado, ser protagonista. Da prestigio a sus integrantes ante los ojos de los demás jóvenes del barrio. La necesidad de reconocimiento se satisface al hacerse miembro de una elite por todos respetada. La pandilla le brinda seguridad a sus miembros. Cuando el entorno es hostil y violento, tener una mancha que se protegen entre sí, es un elemento tranquilizador. La misma sensación de seguridad y poder le da la habilidad para manejar armas punzocortantes casos un arma de fuego. El alguna medida se obtiene cierta independencia económica. Producto de los robos puede sostener su consumo del alcohol o de drogas, puede vestirse mejor, puede ostentar. Esta cierta independencia es un factor reafirmante de su personalidad. Gracias a esta imagen se le pueden facilitar el acercarse a las chicas. Al respecto esta identidad puede generar tensiones (Santos: 1994).
· Incidencia en la vida afectiva del adolescente
En el compartir en la pandilla lentamente se van desarrollando mutuos afectos. Estos sentimientos que no se hablan expresado debidamente en la familia, encuentran en la pandilla su vía de salida. En la pandilla recibe y brinda una acogida que implica entrega, lealtad y cooperación. El nuevo orden afectivo hace a los muchachos leales y solidarios entre ellos mismos, creando un grupo compacto en el cual cada uno cuida la espalda del otro. Entre las nuevas amistadas nos falta el “yunta” el amigo especial y compañero de andanzas, a quien se defiende con mayor vehemencia y con quien se comparten los mejores momentos. La pandilla, como lugar de afectos, posibilita a sus miembros madurar en autoestima. Constituyen pues las bandas una realidad enigmática. Combinan unos elementos de cercanía humana con otros de abierta hostilidad y agresividad, Son éstos en última instancia, los que se revelan con mayor virulencia, mas no quiere decir que sean exclusivos, van integrados unos con otros, aunque en distintas direcciones.
· Asimilación de un nuevo esquema cultural
La pandilla al ofrece estilos de vida, unos criterios para existir y unos derroteros laborales, ofrece a sus miembros alternativas para sobrevivir y asumir su entorno, constituyéndose en su nuevo esquema cultural. En ella se exalta el peligro, se construye unos esquemas de vida a partir de normas propias y establece un lenguaje y unas formas de comunicación propios. La pandilla es la escuela donde el integrante conoce y reconoce los caminos de la delincuencia (vasos comunicantes). En esta escuela se invierte el esquema tradicional de valores de la sociedad. Robar que es malo para la sociedad, es para los pandilleros un modo de sobrevivir económicamente. El resultado del paso por esta escuela, va a depender de la biografía de cada uno de los miembros. Pueden adentrarse aún más en este mundo o después de un tiempo se pueden dedicar a actividades más “serias”.
RELACION CON EL VECINDARIO
Estas son rechazadas en general por los padres de familia ante el clima de intranquilidad que generan en el barrio. Debido a que en los enfrentamiento entre grupos, se usan piedras u otros objetos contundentes, que muchas veces la han caído a los vecinos y por los daños que provocan en las viviendas. En estos barrios se vive un clima intenso de inseguridad: el regresar temprano a la casa, mirar siempre para atrás, temor y desconfianza miedo a ser víctima de sus ataques físico, de robos, etc. Se pueden presentar actitudes ambivalentes dependiendo de que la familia tenga entre sus miembros un integrante de un pandilla y, del tipo de normas de la pandilla. Cuando el ejercicio de la delincuencia no es indiscriminado, se pueden obtener actitudes de simpatía. Hay pandillas que respetan sobremanera y se encargan directamente de velar que en el barrio no pase nunca nada. Producto de los robos en otras zonas acomodadas, los reparten en el barrio. Desprecian a la “chauchilla”, que intentan robar dentro de su barrio, y los persiguen hasta erradicarlos. Cuando han intentado enfrentarse con los “paqueteros” para que no vendan droga en el barrio, solo ha sido temporal, porque el riesgo de perder la vida es muy cierto, y no se cuenta con la fuerza suficiente de hacerle frente. Desde el punto de vista de los pandilleros, se hace una diferenciación con los vecinos. Por ejemplo pueden hablar con las señoras del mercado y entonces es necesario saludarlas: “esa señora es bien chevere siempre me ayuda” . Con los otros vecinos que los estigmatizan ser distantes y hasta hostiles: ”esa es una vieja soplona”
Glosario:
“estoy friquendo” tengo miedo, temor “habla papá” forma de saludarse, pero también de informarse de “lo que está pasando” “regalarse” Mostrar miedo y de este modo ser el elogiado para ser víctima de un robo “maletear” Hablar mal a espaldas de uno. “gil’ Aquellos a quienes se roba “atracar, apretar” cuadrar a una persona para robarle “tejer” engañar “funá” persona conocida, a la que no se debe “tocar”
BIBLIOGRAFIA A
nzieu, D. (1971)La dinámica de los grupos pequeños. Kapelusz, Buenos Aires
Agurto, Irene: Gonzáles de la Maza (1985)Juventud Chilena. Razones y subversiones. Santiago
Berthier, II et. Al. (1988)Juventud popular y bandas en la ciudad de México. UNAM . México
Bravlasky, Cecilia (1986b)Estudios e investigaciones sobre juventud en América Latina. Balance y perspectivas. Buenos Aires.
Cánepa, M. A. et. Al. (1993)Esquinas, rincones, pasadizos. Bosques sobre juventud peruana. Instituto Bartolomé de las Casas, Rimac.
Castillo, Héctor: Zermeño, Sergio y Zicardi, Alicia (1988)Juventud popular y bandas en la ciudad de México. UNAM, México
Elkin, Mario (1993)Elementos para una psicología de las bandas de sicarios, en Revista Colombiana de Psicología Nº 2, Universidad Nacional de Colombia. Bogotá
¿QuiéN Dispara Primero, RíE Mejor?Articulos Federico Tong Retroenlaces (0) Añadir comentario Los riesgos de los videojuegos:
¿Quién dispara primero, ríe mejor?
Escribe: Federico Tong
Dylan Klebold (17) y Eric Harris (18), Andrew Golden (11) y Mitchell Jonson (13), son dos parejas de adolescentes norteamericanos que compartieron como entretenimiento favorito los videojuegos de disparos y charcos de sangre como en “Doom” (juicio). La primera pareja pasó de la simulación a ejecutar a 15 de sus compañeros en una escuela en Littleton, Denver en 1999. La segunda pareja ejecutó una matanza similar en una escuela de Jonesboro, Arkansas en 1997. Luego de perpetrar sus masacres se suicidaron.
E l psiquiatra español Rojas Marcos[1], ha señalado que las claves del crimen violento estarán fundamentalmente en los primeros años de vida de una persona, en lo que su hogar le brinde o no. Los asesinatos que tienen a los menores de edad como protagonistas, son la versión extrema de un fenómeno más amplio, de génesis compleja y multidimensional, vastamente extendido en las urbes contemporáneas, y que se caracteriza por un abanico de conductas antisociales, violentas y delictivas –en menor medida criminales-, que pueden mostrarse de manera pública o soterrada, la cual ha sido etiquetada genéricamente como violencia juvenil. Al abrir el baúl de la violencia juvenil, se descubren -además de las raíces familiares del fenómeno- otros factores que conducen al comportamiento turbulento de los adolescentes. Investigaciones recientes señalan a los videojuegos violentos como uno de los factores que muestran una creciente influencia en la génesis de dicha violencia. Precisamente, la mezcla explosiva de violencia y sexo en el formato de videojuegos a la que están expuestas el público infantil y juvenil, ha adquirido nuevamente relevancia mediática a partir de un informe recientemente presentado por un grupo de Congresistas en el Capitolio. En él se alerta sobre los peligros de los videojuegos que ensalzan la violencia con crudeza y realismo[2]. En nuestro medio, los videojuegos violentos se consiguen fácilmente a través de Internet, y sobre todo a través de los CD´s de juegos pirateados, que pueden comprarse por poco más de un dólar o ser alquilados por menores de edad sin mayor control. No se trata de caer en la fácil tentación de demonizar a todos los videojuegos. Pero, ¿no es lógico pensar que un chico, después de pasar varios días inmerso en simulaciones de asesinatos, podría alcanzar un nivel de satisfacción con la experiencia?. La comprensión del fenómeno de la violencia juvenil pasa por el análisis de las relaciones entre pares y las claves sociales, mediáticas e institucionales que han creado un mundo y una sociedad tan violenta como la que vivimos, y en la que nuestros adolescentes y jóvenes se convierten en receptores, consumidores y reproductores de esa violencia que reproducen en sus comportamientos y pautas de relación. Hay que ser muy claros en señalar que el complejo violencia-entretenimiento y sus brutales imágenes y búsquedas del lado oscuro existen porque son populares y rentables. Pareciera haberse instalado en nuestras sociedades una oscura fascinación por la violencia. Estamos inmersos en una cultura que glorifica la violencia y la venganza. Desde esta perspectiva, algunos videojuegos son claves explicativas que ayudan a mantener y potenciar relaciones de agresividad, desprecio y un clima de violencia entre las franjas adolescentes y juveniles. Se trata específicamente de un tipo de videojuegos que exaltan la violencia como forma de entretenimiento y de diversión: “Alien”, “Blood”, “Duke III”, “FinalDoom”, “Eradicator”, “Half Life”, o “TombRaider” exhiben altos niveles de dureza, de exaltación del vencedor, de menosprecio del derrotado. La publicidad con que se promocionan es más que elocuente. Por ejemplo, “Unreal Tournament” se anuncia diciendo “quien dispara primero, ríe mejor”. Una interesante investigación interdisciplinaria realizada en España[1], señala que la mayoría de los videojuegos presentan una serie de características inadecuadas para la educación y desarrollo personal de las nuevas generaciones:- La violencia como la única respuesta posible frente al peligro, - El ignorar los sentimientos de los otros, - La no consideración de las víctimas o la incapacidad de ponerse en el lugar del otro,- El distorsionar las reglas sociales,- El favorecer una visión discriminatoria y excluyente de las mujeres, - El alentar una visión dantesca del mundo, - El fomentar el todo vale como norma aceptable de comportamiento - El estimular todo tipo de actitudes insolidarias.
Investigaciones realizados por la Academia de Psicología Americana (Brajnovic, 2001[3]) concluyeron que los videojuegos violentos generan agresividad entre quienes los utilizan, tanto en el momento del juego como posteriormente. Incluso son aún más peligrosos que las imágenes de violencia contenidas en el cine y la televisión, porque no se limitan a mostrar la violencia ante un espectador pasivo, sino que exigen a la persona identificarse con el personaje y actuar por él; por lo que crean una verdadera adicción en el jugador que termina necesitando volver a jugar. Si a ello se suma, que la incorporación de nuevas tecnologías añaden cada vez mayor realismo a la acción, nos podremos dar cuenta de hasta qué punto son peligrosos en el proceso de identificación de la fantasía con la realidad. La industria de estos juegos virtuales de contenidos tan variados como macabros, se han defendido alegando que "los niños son capaces de distinguir la realidad de la ficción"; sin embargo, se ha comprobado que muchos de los asesinos juveniles pasaban largas horas delante de sus consolas jugando a convertirse en verdaderos criminales. Como podemos apreciar, este problema requiere soluciones complejas si no queremos que los nuevos seres por nacer hereden un mundo más injusto, individualista y violento que el que ya padecemos. Y como siempre la prevención es y será el mejor antídoto. Dos publicaciones muy recientes aportan novedosas e ingeniosas soluciones para padres y educadores[4]. Sostienen que la receta para cerrar las brechas generacionales ahondadas por el empacho digital de las nuevas generaciones, es el ocio digital consensuado y compartido entre padres e hijos, entre adultos y jóvenes, adolescentes o niños. Los psicólogos y educadores tenemos el desafío de seguir desarrollando programas educativos para convertir un ocio consumista e individual en una tarea compartida y de conocimiento.
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[1] Las semillas de la violencia. Espasa, Madrid, 1995.
[2] Cabe precisar que las cifras de dicha violencia en nuestro país, están muy lejos del dramatismo de las cotas estadounidenses, europeas, o japonesas. Si bien, sus manifestaciones más visibles son las pandillas, no debemos obviar las diversas manifestaciones de violencia soterrada entre nuestra población infanto-juvenil, que crecientemente consume videojuegos violentos.
[3] Citado por E. Díez, E. Terrón y J. Rojo (2002).
[4] Paulino Castells e Ignasi de Bofarull. Enganchados a las pantallas. Televisión, videojuegos, Internet y móviles. Guía para padres, educadores y usuarios. Planeta. Barcelona (2002). 234 pág. Fernando García-Fernández y Xavier Bringué Sala. Una familia en el ciberespacio. Cómo aprovechar Internet en la educación familiar. Palabra. Madrid (2002). 171 pág.
ESTADO DEL ARTE SOBRE COMPORTAMIENTO SEXUAL ADOLESCENTE (I)
David Tarazona Cervantes
RESUMEN: Se expone el conocimiento existente sobre comportamiento sexual adolescente con la finalidad de proporcionar recursos conceptuales que permitan una adecuada comprensión del tema. Los contenidos expuestos son sexualidad humana, comportamiento sexual y adolescencia.
PALABRAS CLAVE: Comportamiento sexual, adolescencia, salud sexual y reproductiva.
Vea el artículo completo en la Revista Electrónica "Dispersión"
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