sábado, 8 de agosto de 2009

Articulos periodisticos sobre el tema

Corrupción fujimorista

Por Fernando Rospigliosi

La corrupción extendida, en el Estado y la sociedad, es una de las características de los países atrasados. Un libro que acaba de publicar el historiador peruano Alfonso Quiroz estudia la corrupción en el Perú desde 1750 hasta el 2000. Una importantísima contribución al develamiento y estudio de un fenómeno que, por lo general, permanece en las sombras.
La próxima semana se presenta en el centro Woodrow Wilson de Washington el libro “Círculos corruptos: una historia de ilimitados chanchullos en Perú” (“Corrupt Circles: a history of unbound graft in Peru”), editado por esa institución y la universidad John Hopkins.
SISTEMA ANTICORRUPCIÓN
El panorama que analiza Alfonso Quiroz no es muy alentador. Los ciclos de corrupción se han repetido a lo largo de toda nuestra historia, con diferentes niveles de intensidad.
Sin embargo, el autor destaca que desde el año 2000 ha habido importantes avances en la lucha anticorrupción. Al contrario del inconstitucional Tribunal de Sanción Nacional establecido en 1930 para castigar la corrupción del gobierno de Augusto B. Leguía (1919-30), las medidas legales adoptadas desde fines del 2000 para perseguir delitos relacionados con la corrupción fueron cuidadosamente fundamentadas en las estrictas bases constitucionales de la separación de poderes (p. 424).
Quiroz recuerda que el sistema anticorrupción desarrollado por el procurador José Ugaz y el ministro de Justicia del gobierno de Valentín Paniagua, Diego García Sayán, se apoyó en la experiencia italiana de “mani pulite” (manos limpias) que se usó para luchar contra la mafia y sus amplias conexiones con la política de ese país. Y en el sistema judicial norteamericano.
Quiroz da cuenta también de las extraordinarias dificultades por las que ha atravesado el proceso anticorrupción, de los limitados recursos con los que han tenido que trabajar procuradores, fiscales y jueces.
Y en el plano político, por ejemplo, relata cómo en el 2003 la Comisión de Fiscalización del Congreso, liderada por el aprista Mauricio Mulder y el fujimorista-toledista Jorge Mufarech, amenazó con descarrilar el sistema anticorrupción y, en particular, a José Ugaz (p. 426).
LA DÉCADA INFAME
La corrupción, como muestra el libro de Quiroz, no nació con Fujimori y Montesinos. Pero ellos tienen el dudoso honor de haberla llevado a cotas casi inalcanzables.El autor realiza estimados del costo de la corrupción en el Perú desde fines de la Colonia y durante todo el período republicano hasta el año 2000.
Finalmente, se pregunta si la administración de Fujimori –la década infame– fue la más corrupta de la historia del Perú. A primera vista, responde, podría parecerlo, considerando la generalizada y sistemática corrupción que involucró a muchas personas e instituciones.
“La administración pública de la nación –dice Quiroz– fue claramente capturada por un grupo de militares corruptos y sus compinches civiles” (p. 439).
El nivel de corrupción en la década de 1990 sobrepasaría el de todos los otros gobiernos de la historia moderna, quizás solo comparable con el de la Colonia, cuando los mecanismos de corrupción fueron inherentes al sistema de poder y de generación de la riqueza.
LAS CIFRAS
El cálculo de Quiroz es que la corrupción en la década de 1990 significó la pérdida directa de poco más de cuatro mil millones de dólares (detalles en el cuadro de la página 440), a lo cual hay que agregar diez mil millones de dólares de inversiones que pudieron realizarse pero que no se hicieron porque el Perú estaba controlado por una camarilla corrupta.
La década de 1850-60 (Echenique y el segundo gobierno de Castilla) disputa el dudoso honor con la de 1990 del período más corrupto de la historia republicana.El escalofriante cálculo final de Quiroz es que entre 1820 y el 2000, el costo de la corrupción ha sido entre el 3% y el 4% del PBI. Es decir, aproximadamente la mitad de lo que tendría que crecer el país sostenidamente en el largo plazo para desarrollarse y salir del atraso.
Así, la corrupción no es solamente ni principalmente un problema moral, sino una traba decisiva para el desarrollo.
HEREDEROS DE LA CORRUPCIÓN
Pero esta conclusión no es compartida, ni de lejos, por una parte de la población peruana. Una prueba palpable es que los legatarios del que quizás haya sido el gobierno más corrupto de la historia republicana –sin duda alguna, uno de los más corruptos–, obtuvieron un importante respaldo electoral en las elecciones de 2006: los fujimoristas tienen 13 congresistas y se pasean orondos por el país.Incluso la hija del corrupto ex dictador, aspira a la presidencia en 2011 –sin ninguna cualidad propia, sólo por ser la heredera–, y varios analistas consideran que tiene opción.
Como muestran las encuestas anuales sobre corrupción de ProÉtica, los peruanos somos muy tolerantes con la corrupción. Así, el círculo vicioso de corrupción-atraso-más corrupción se mantiene incólume.
Los socios del mal
Dom, 15/03/2009 - 00:39
Por Carlos CastroSubdirector Diario La Republica
He vuelto a revisar los tomos de “En la sala de la corrupción. Videos y audios de Vladimiro Montesinos 1998-2000” que el Fondo Editorial del Congreso publicó cuando Henry Pease era presidente del Legislativo. La lectura de los diálogos de Montesinos con sus interlocutores y visitantes en la salita del SIN sirve para adentrarse, una vez más, en el poder mafioso y corrupto que se instaló en las entrañas del régimen fujimontesinista. En los seis tomos están reflejadas las miserias de nuestros personajes públicos y la voracidad de poder de Alberto Fujimori.
Empresarios nacionales y extranjeros, políticos, congresistas, dueños de canales de televisión, militares, jefes policiales y hasta personajes de la farándula desfilaron por la salita del SIN. Montesinos operó como el poder oculto de Fujimori, con órdenes, conocimiento y autorización de este. Era su clon. Su doble. El encargado del trabajo sucio. Absolutamente subordinado al dictador.
Nada de lo que hacía era desconocido por el ex presidente. Del SIN y de las manos de Montesinos salían las resoluciones para nombrar jefes militares, designar jueces, los millones de los fondos públicos para corromper a la sociedad, crear grupos criminales –como el de Colina–, contratar delincuentes de la prensa o delincuentes con chaveta o metralleta en mano a los que utilizó para atacar a los enemigos del ex mandatario.
Cuando Montesinos entregó millones de dólares a los dueños de las televisoras no lo hizo para que resaltaran su labor como asesor. Fue para que pusieran la línea editorial y sus programas al servicio de Fujimori. La entrega de otros millones a los dueños de la prensa “chicha” fue igual para que en las portadas se calumniara y difamara a los líderes democráticos y a los periodistas que desnu-daban la corrupción que rodeaba a Fujimori.
La compra de los 13 congresistas tránsfugas no fue para que Montesinos obtuviera beneficios políticos. Fue para que Fujimori lograra mayoría en el Congreso en la reelección ilegal y fraudulenta del 2000 que al final se derrumbó por la fuerza de millones de personas que se volcaron a las calles.
Montesinos recibía a los empresarios y les coordinaba entrevistas en las televisoras y en los diarios que controlaba para que salieran a hablar, no a favor de él, sino de Fujimori. Igual cuando les dijo a los jefes militares: “Y en el desplazamiento (las manifestaciones contra el dictador) tenemos gente, pero no de la Policía, no de la Fuerza Armada, eso tienen que meterse en la cabeza. Porque si los agarran, entonces nos complica el problema y entonces tenemos que intervenir. Tiene que ser un elemento civil, y a ese elemento civil no hay ningún problema que lo pueden agarrar, lo podemos agarrar nosotros, y si la situación lo amerita, pues, ¡carajo! le hacemos su atestado, se va para adentro y después ya vemos cómo lo sacamos. Pero no intervenimos con nuestro personal en forma directa...”. Este operativo mafioso y criminal que derivó en el incendio del edificio del Banco de la Nación y en la muerte de los vigilantes, tenía un beneficiario directo: Alberto Fujimori.
El grupo Colina y los asesinatos que cometió en Lima y provincias, entre ellos las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos, no fueron, pues, como pretende justificar el abogado Nakazaki, hechos aislados que se le ocurrieron a Montesinos y a un grupo de militares. Fue un plan autorizado por Fujimori, con su total conocimiento, como lo ha recordado esta semana el nuevo abogado del general Salazar Monroe. Risible resulta también la versión reiterada por Nakazaki de que Keiko se enfrentó a Montesinos. Lo real es que Keiko y sus hermanos se beneficiaron del poder corrupto que su padre y su asesor montaron durante los años que cogobernaron. Hasta el próximo domingo.

El polémico articulo de Vargas LLosa que revela verdades
El Perú no necesita museos


Por: Mario Vargas Llosa

El autor de esta teoría —que el Perú no necesita museos mientras sea pobre y con carencias sociales— es el señor Ántero Flores-Aráoz, ministro de Defensa del Gobierno Peruano. No se trata de un gorila lleno de entorchados y sesos de aserrín sino de un abogado que, como profesional y político, ha hecho una distinguida carrera en el Partido Popular Cristiano del que se separó hace algún tiempo para representar al Perú como embajador ante la OEA (Organización de Estados Americanos). ¿Qué puede inducir a un hombre que no es tonto a decir tonterías? Dos cosas, profundamente arraigadas en la clase política peruana y latinoamericana: la intolerancia y la incultura.
Para situar el úcase del ministro en su debido contexto hay que recordar que, entre 1980 y 2000, el Perú padeció una guerra revolucionaria desatada por Sendero Luminoso cuyo salvajismo terrorista provocó una respuesta militar de una desmesura también vertiginosa. Cerca de 70 mil peruanos, la inmensa mayoría de los cuales eran humildes campesinos de los Andes y habitantes de los pueblos más pobres y marginales del país, murieron en ese cataclismo.
Al terminar la dictadura de Alberto Fujimori (a punto de ser condenado en estos días por los crímenes contra los derechos humanos perpetrados durante su régimen), el gobierno democrático nombró una Comisión de la Verdad y la Reconciliación para investigar la magnitud de esta tragedia social. Presidida por un respetado intelectual y filósofo, el doctor Salomón Lerner, ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la comisión elaboró un documentado estudio de esos años sangrientos y un cuidadoso análisis de las causas, consecuencias y el saldo en vidas humanas, destrucción de bienes públicos y privados, torturas, secuestros, desaparición de personas y de aldeas de la violencia de esos años. Un vasto sector de opinión pública reconoció el valioso trabajo de la comisión, pero, como era de esperar, sus conclusiones fueron criticadas y rechazadas por círculos militares y por las pandillas sobrevivientes del fujimorismo que, de este modo, se curaban en salud de su complicidad con un régimen autoritario que, además de cleptómano y corrompido hasta los tuétanos, detenta un pavoroso prontuario de asesinatos, torturas y desapariciones perpetrados con el pretexto de la lucha antisubversiva.
La comisión organizó, con los materiales de su investigación, una de las más conmovedoras exposiciones que se hayan visto jamás en el Perú y que todavía se puede visitar, aunque en formato algo reducido, en el Museo de la Nación, en Lima.
Llamada “Yuyanapaq” (Para recordar), muestra, en fotos, películas, cuadros sinópticos y testimonios diversos la ferocidad demencial con que los terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru), y, también, comandos de las Fuerzas Especiales y grupos de aniquilamiento —como el tristemente célebre grupo Colina— sembraron el horror segando decenas de millares de vidas humanas inocentes y la impotencia y desesperación de los sectores más humildes y desamparados del país ante ese vendaval que se abatió sobre ellos desencadenado por el fanatismo ideológico y el desprecio generalizado de la moral y de la ley.
Cuando la primera ministra alemana, Angela Merkel, vino en visita oficial al Perú ofreció que su gobierno ayudaría a financiar un museo de la memoria, que, siguiendo las pautas sentadas por “Yuyanapaq”, sería, a la vez, un documento genuino, didáctico y aleccionador sobre los estragos materiales y morales que padeció el Perú en los años del terror y un llamado a la reconciliación, a la paz y a la convivencia democrática. Por razones obvias, Alemania es sensible a estos temas y no es extraño que un país que ha hecho un admirable esfuerzo para enfrentarse a un pasado atroz con sentido autocrítico y ha conseguido superarlo y es por eso, ahora, una sociedad sólidamente democrática, haya querido apoyar la iniciativa de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.
Fiel a la palabra de la canciller, el Gobierno Alemán propuso donar dos millones de dólares al Perú para la construcción del museo de la memoria, el que cuenta ya, incluso, con un posible terreno, en el Campo de Marte, en torno a una hermosa escultura de Lika Mutal inspirada en ese mismo drama: “El Ojo que Llora”. El Gobierno Peruano, en una actitud lamentable, ha hecho saber que no acepta el donativo alemán. Y el ministro de Defensa ha sido el encargado de justificar semejante desaire con la teoría resumida en el título de este artículo.
El ministro ha explicado que en un país donde faltan tantas escuelas y hospitales y donde tantos peruanos pasan hambre, un museo no puede ser una prioridad. Según esta filosofía, los países solo deberían invertir recursos en defensa de su patrimonio arqueológico, monumental y artístico una vez que hubieran asegurado la prosperidad y el bienestar para toda su población. Si semejante pragmatismo hubiera prevalecido en el pasado, no existirían el Prado, el Louvre, la National Gallery ni el Hermitage y Machu Picchu hubiera debido ser rematado en subasta pública para comprar lápices, abecedarios y zapatos. Y el ministro ha refrendado las críticas que ya se habían hecho en el pasado a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y a “Yuyanapaq”: falta de imparcialidad, mantener una abusiva equidistancia entre los terroristas y las fuerzas del orden.
Esas críticas son de una injusticia flagrante. Nadie criticó al terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA más que yo. Fui candidato aquellos años y dediqué buena parte de mi campaña a denunciar sus crímenes y su locura fanática y a defender la necesidad de combatirlos con la máxima energía, pero dentro de la ley, porque si un gobierno democrático empieza a utilizar los métodos de los terroristas para derrotar al terrorismo, como hizo Fujimori, aquellos de algún modo ganan la guerra aunque parezca que la pierdan. Por eso, hubo dos atentados fallidos contra mi vida, uno en Pucallpa y otro en Lima. Por otra parte, creo haber criticado con la misma constancia las contemporizaciones, cobardías y medias tintas de los intelectuales de izquierda frente al terrorismo. Por todo ello creo poder decir, con total objetividad, sin ser acusado de simpatías extremistas, después de haber pasado muchas horas leyendo los trabajos de la comisión, que hay en ellos un esfuerzo sostenido para desenterrar la verdad histórica entre el dédalo de documentos, testimonios, informes, declaraciones y manipulaciones contradictorios que debió cotejar. Sin duda que en esos nueve abultados volúmenes se han deslizados errores. Pero ni en sus considerandos ni en sus conclusiones hay la menor intención de parcialidad, sino, por el contrario, un afán honesto y casi obsesivo por mostrar con la mayor exactitud lo ocurrido, señalando de manera inequívoca que la primera y mayor responsabilidad de esa monstruosa carnicería la tuvieron los fanáticos senderistas y emerretistas convencidos de que asesinando a mansalva a todos sus opositores traerían al Perú el paraíso socialista.
Los peruanos necesitamos un museo de la memoria para combatir esas actitudes intolerantes, ciegas y obtusas que desatan la violencia política. Para que lo ocurrido en los años ochenta y noventa no se vuelva a repetir. Para aprender de una manera vívida a dónde conducen la sinrazón delirante de los ideólogos marxistas y maoístas y, asimismo, los métodos fascistas con que Montesinos y Fujimori los combatieron convencidos de que todo vale para lograr el objetivo aunque ello signifique sacrificar a decenas de miles de inocentes.
Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse. Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. El progreso no significa solo muchos colegios, hospitales y carreteras. También, y acaso, sobre todo, esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura. En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías.
LIMA, 2 DE MARZO DEL 2009

Por favor aquí les entrego una opinión que comparto acerca del tema de la donación del gobierno aleman para la construcción del museo de la memoría sobre las victimas de aquella guerra interna que nos laceró cómo país y que nunca deberiamos olvidar y así aprender de nuestros errores del pasado, es sólo unos minutos y sería un detallazo que lo reenvies, el tema de nuestra violencia social en los años de la guerra subversiva ha dado eco en diferentes áreas del arte y la cultura, algunas novelas que tocaron el tema cómo Abril rojo de Santiago Roncagliolo y hace unos dias la pelicúla La Teta Asustada de Claudia LLosa han sido galardonadas con los mejores premios nunca antes alcanzados por un compatriota. Alemania un país que ha aprendido de sus errores catastroficos para con esta aldea global hoy por hoy uno de los paises más cultos del orbe porque uno de sus mayores logros ha sido educar con una cultura de conciencia social, aquí los invito con la lectura.
Álvaro Fuentes Psicología-UNMSM
Gusto saber de ti...
Si es bueno el articulo y estoy plenamemnte de acuerdo....pero que se espera de Flores Araoz que no es ni siquiera un buen politico de derecha, se queja de algo que es verdad, dicen que el mayor problema es cuando alguien o una institucion no se da cuenta que existe un problema y eso es lo que pasa con la clase politica
Victor Montero Lopez
Compre peruano (¿dónde?)
César Hildebrandt

Yo también quiero comprar peruano. El problema es que me rompo la cabeza y sólo encuentro a Sapolio como ejemplo.
Es interesante que el doctor García recuerde que hay industria nacional y mercado interno justo en el momento en que la crisis internacional puede resentir las exportaciones y alterar la tasa de ganancia de los barones de Adex. En esa lógica, vamos a tener que atragantarnos de espárragos.
Es como si el Presidente dijera: “peruanos, ayuden a sus empresarios que ya no pueden colocar todas sus mercancías en el exterior; acabo de reparar en el hecho de que el Perú existe todavía y de que no era cierto que se lo había llevado un viento global”.
¿Vamos a Ripley a comprar peruano? ¿No es chino todo allí? ¿Y no es chino en Saga? ¿Chino y reetiquetado?
¿Ayudará a la causa comprar una lata de atún Florida, ese que alguna vez fue peruano?
¿En la chilena Sodimac habrá cosas peruanas? ¿O en la americana Home Center?
Y si me enfermo mucho, ¿a qué farmacia voy a consumir productos peruanos? ¿A la chilena Fasa? ¿A la chilena Inkafarma?
¿O quizá en la chilena Wong encuentre lo que espero?
¿Si viajamos por la empresa LAN, colaboramos? ¿O será mejor en la costarricense TACA?
Y si hablo mucho por teléfono, ¿hago patria? ¿Con Telefónica, con Claro, con Néxtel, o sea Cortés y Moctezuma en brutal combate?
Y si recorro más la ciudad, ¿dónde me abastezco de gasolina para complacer al señor presidente de la República? ¿En la española Repsol o en la mitad chilena Prímax? ¿Dónde, en qué kilómetro de qué carretera queda el centro de servicios Petroperú más cercano?
Y si tomo más cerveza, ¿a quiénes prefiero? ¿A los anglosudafricanos de Cristal, Pilsen y Cusqueña? ¿O me pongo regional y elijo a los belgabrasileños de Ambev? ¿O me pongo viajerazo y me tomo una Corona mexicana fabricada en Chile? ¿O ultramarino y me tomo una italiana Peroni fabricada en Lima por los anglosudafricanos dueños de la Backus?
¿Comeré muchos helados Donofrio hechos por la suiza Nestlé? ¿O me bañaré más de la cuenta con jabón Lux o jabón Rexona del grupo angloholandés Unilever?
¿O me hincharé de Inca Kola, firma cuyo 60 por ciento de acciones fue comprado, en 1999, por The Coca Cola Company, que pagó 300 millones de dólares por la operación?
¿Los zapatos más baratos no están en Payless? ¿O en la checa Bata?
¿O me mudo a Arequipa para encender la luz y favorecer a la colombiana REP, que acaba de potenciar la línea Mantaro-Socabaya?
¿O le pido un autógrafo al lobista estadounidense PPK? ¿O envío un S.O.S. a la Apec?
¿Cómo colaboro con usted, doctor García?
¿Me voy a Collique a ver cómo han extraído los chilenos y su amigo Pepe Graña el busto de Quiñones mientras mastico un chocolate Costa?
Doctor García: usted es redundante. Eso de “compre peruano” ya se lo había dicho usted antes a sus amigos chilenos. Ahora es un poco tarde como mensaje “de bandera”, señor Presidente. Porque para dar mensajes de bandera hay que creer en la propia.
PATADA A CASTAÑEDA
CÉSAR HILDEBRANT :

lunes 16 de febrero de 2009
La encuesta que ayer ha publicado la Universidad Católica en torno a la intención de voto en Lima para el 2011 debe de haberle caído como un baldazo de agua fría al destructor Luis Castañeda Lossio y a la hija del jefe de la banda que mandó en este país de 1990 al 2000.
En ese sondeo creíble y hecho por gente decente –no es la putiencuesta que evacúa cada mes una universidad que usurpa el nombre de la capital-, Castañeda está en primer lugar, pero con sólo 14 puntos de preferencia.
A un punto detrás, con 13, está Lourdes Flores, que no inaugura puentes ni sale en la foto de los cuatrillizos ni compra radios con publicidad cochina.
Y a tres puntos, con 11, figura Alejandro Toledo, que no sólo no hace campaña sino que recibe golpes de Palacio cada vez que García recuerda que lo que él (García) está haciendo ya lo hizo Toledo pero zampao y a las volandas y que lo que está pensando ya lo pensó y profirió PPK, el segundo de a bordo del yate "Punta Sal".
¡Qué vergüenza para Castañeda! ¡Tanto SAT rendidor, tanto jejejé servido en Radioprogramas, tanto sobreprecio que gastar y tanta ciudad para él solito...y todo para que, al final, ante la pregunta de por quién votaría para Presidente si las elecciones fueran mañana, sólo un churrupaco 14 por ciento de encuestados se matricule en Solidaridad.
O sea que ni le agradecen las escaleritas construidas en invasiones (que después critica hipócritamente), ni le dan las gracias por los hospitales donde unos carniceros salidos de alguna universidad de Huacho te atienden en tres minutos por 5 soles, ni lo ascienden por los puentes peatonales sobrevaluados que no se usan, ni aplauden con votos presidenciales la campaña de erradicación de paneles que no se cumple y cuya sospechosa omisión permite que la Panamericana Sur siga siendo una pasarela fashion.
Porque una cosa es que lo voten para alcalde y otra para Presidente. Y si eso pasa en Lima, la ciudad donde ejerce de Alarico, imagínense cuántos votos le esperan en Arequipa y cuántos en Tumbes y ya no digo cuántos en Chumbivilcas.
Que se preocupen los Parra (con sus BMW) y la arquitecta que diseña pretextos y el abogadito perito en otrosíes. Van a tener que hilar muy fino (y comprar a mucha más gente) para hacer de un sujeto, que tiene el carisma de un dragón de Komoro y la simpatía de una tifoidea, EL CANDIDATO del Perú, el constructor ya no de una ruta varias veces sobrevaluada sino de una ilusión que pueda entusiasmar al país entero.
Va a ser un asunto muy serio. Castañeda no piensa porque cree que eso da cáncer ni aporta ideas donadas por otros porque está rodeado de anuentes sin ideas y jamás ha dicho algo que valga la pena de ser tratado ni siquiera en un editorial del diario "Trome" (si es que esas hojas tienen algo que se pueda llamar página de opinión).
Castañeda, en suma, es un silencio más un teodolito. Es la nada política sumada al SAT (que te roba lo que te dejas). Es doctrinariamente nadie, pero esculpido en hormigón.
-"Yo hago obras. Yo hago cosas", dice con su tonito de desprecio y su jejejé de chamán que te va a escupir saliva sanadora.
Lo que no dice es cuánto cuestan esas obras ni de dónde salen esas adendas que las encarecen ni esos "factores" que las duplican ni esos "imponderables" que convierten el presupuesto original en un chiste de Carlos Álvarez.
Y lo que no dice es que él hace lo que le da la gana y prioriza sin consultar con la ciudad y destruye y tapia y clausura sin preguntarle a los vecinos que no votaron por él –lo que sería inglés-, y ni siquiera a los que votaron por él –lo que ya linda con la sinvergüenzada-.
Y lo que tampoco dice es que "hace" porque es lo único que puede hacer. Es un homo fáber que no hace siesta ni se da un respiro para reflexionar. De día se toma fotos polvorientas. De noche se toma fotos cenicientas en algún cóctel. El es el albañil de su propia megalomanía. Lima no es la ciudad que él sirve sino un muro gigante donde todos debemos leer lo importante que es "Solidaridad" y lo vital que es Castañeda para nuestro futuro.
Hasta en las garitas del peaje que él no hizo tenemos que ver sus chalecos monótonos que recuerdan el naranja Huando de Fujimori, a quien Castañeda sirvió con el mismo entusiasmo con el que ahora se sirve a sí mismo.
Pero volviendo a la encuesta de La Católica. Detrás de Toledo, en cuarto lugar, está Ollanta Humala, con nueve puntos. Y a un pasito de Humala están, empatados hasta en eso, hermanados hasta en eso, maridados hasta en eso, el señor Alan García y la señora Keiko Fujimori –la pareja moral mejor lograda de este reino-.
O sea que cuando las putiencuestas inflan con helio a quien ya está inflada por algunos desórdenes alimentarios, digamos que exageran. Y cuando la sobonería aprista –con César Campos a la cabeza- habla de una posible reelección de García, digamos que se trata de sueños. Sueños con bufidos, eso sí.
¡Esta encuesta me ha devuelto el entusiasmo!

33 acciones para que no siga corriendo la sangre en las carreteras del Perú.- Memorandum al incapaz régimen del "cambio responsable": Tomado de "MANUEL SILVA HUAMAN"
Le escribe el abogado Manuel Silva preocupado por que la Democracia se ve ridícula nate la ofensiva mitómana del señor García, quién al día sugiente se haber sucedido un choque en el Norte - altura de Pasamayo, se publicó una resolución que autorizaba el viaje de la Ministra Zavala a AUSTRALIA por una semana... El pretexto, participar en un curso irrelevante para el propósito de los intereses de dicho Ministerio.. .. SALVEMOS AL PAÍS.... El señor García está repitiendo con grave alteración de sus sentidos, la misma conducta de su gobierno anterior... Se repite el Tren Eléctrico... Ah propósito, quien estuvo encarcelado por delitos contra la función pública y no justificar los millonarios depósitos en Millones de Dólares, ahora es su Secretario General del Palacio de Gobierno y su abogado defensor es nada menos que Primer Ministro es decir el señor Del Castillo.... Adonde vamos por Dios----- Ayúdemos al país.... Abrazos... Dr. Manuel Silva Reg. CAL 27648----- Jr. carabaya No. 1159 Of. 107 Lima Cercado.... Telef... 426-3536 y 9-9934-7606. ... ________________________________________
33 acciones para que no siga corriendo la sangre en las carreteras del Perú.- Memorandum al incapaz régimen del "cambio responsable"
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33 acciones para que no siga corriendo la sangre en las carreteras del Perú.- Memorandum al incapaz régimen del "cambio responsable"
De acuerdo con cifras del propio gobierno del Perú, en el primer semestre del año 2008 murieron 391 personas y 2,777 quedaron heridas en 930 accidentes similares al de la foto. En vista de la inacción y torpeza del régimen del supuesto "cambio responsable" , presentamos las siguientes 33 propuestas para enfrentar la inseguridad en el transporte de pasajeros en nuestro país.
Carreteras y caminos
1) Redefinición de las velocidades máximas en todas las carreteras del Perú, de acuerdo al grado de peligrosidad del camino.- 2) Identificació n numérica y de sentido de orientación de todas las carreteras.- 3) Señalización de las carreteras del país en lo que se refiere a canales de circulación, velocidades máximas, segmentos peligrosos, pendientes pronunciadas del camino, zonas de visibilidad limitada, zonas de desprendimiento de rocas, zonas de presencia de animales, etc.- 4) Colocación de separadores o construcción de zanjas entre los canales de ida y vuelta de las carreteras.- 5) Colocación de barreras de contención en segmentos del camino o curvas cercanas a barrancos.- 6) Distribución de la cartografía correspondiente al punto 3 entre los conductores, pasajeros, personal de las empresas de transportes, Policía de Caminos, medios de difusión, estaciones radiales y clubes de automovilistas. - 7) Asignación a estaciones radiales en cada zona del país de la responsabilidad de transmitir con periodicidad horaria información en cuanto a las condiciones del camino, el clima imperante y previsto y cualquier otro dato que se juzgue necesario para la seguridad de los viajeros.- 8) Colocación en las carreteras de avisos indicativos de las frecuencias de las emisoras radiales encargadas de proporcionar la anterior información.- 9) Cierre temporal de segmentos de carreteras cuando así lo exijan el estado del camino, las condiciones del tiempo o episodios de protesta social.- 10) Establecimiento en las carreteras, cada treinta kilómetros, de áreas de descanso que incluyan servicios higiénicos y zonas para que los pasajeros puedan caminar.
Policía de Caminos
11) Estricto control de las carreteras y caminos, con personal calificado y suficiente, y con unidades móviles implementadas con sistemas de radar, de forma que cada vehículo comercial sepa que, en promedio, cada hora encontrará por lo menos una unidad policial vigilando la circulación vehicular.- 12) Establecimiento en las carreteras, cada treinta kilómetros, de estaciones de la Policía de Caminos para el control ex-post de la velocidad y la condición de la unidad de transporte y el estado físico del conductor.- 13) Patrullaje aéreo de las carreteras para controlar la velocidad de los vehículos y ocurrencias en el camino.- 14) Establecimiento de una red de comunicación radial, telefónica y computacional que vincule a la Policía de Caminos con las autoridades de transportes del gobierno central, regional, municipal y local, las empresas de transportes, los servicios de emergencia y primeros auxilios, los medios de difusión, en especial las estaciones de radio, y los clubes de automovilistas.
Conductores y transportistas
15) Requisitos más completos y exigentes para la obtención y renovación, cada tres años, de la licencia profesional para conducir vehículos comerciales. - 16) Límite máximo de ocho horas continuas de conducción al día, con dos interrupciones para descanso de quince minutos cada una.- 17) Descanso obligatorio de ocho horas continuas luego de la jornada máxima de manejo diario.- 18) Cada cuatro horas, controles de la condición física y sobriedad del chofer y de la velocidad de conducción del vehículo, en las estaciones especialmente acondicionadas de la Policía de Caminos o por los correspondientes carros patrulleros.
Vehículos comerciales
19) Sólo podrán circular en el país vehículos comerciales cuyas condiciones técnicas sean de reconocida aceptación internacional. - 20) Es responsabilidad del conductor profesional la revisión final de la condición técnica del vehículo y la aprobación final para la realización del viaje.- 21) Ningún vehículo comercial podrá realizar el viaje de itinerario para el que estuviera programado si es que el personal de mantenimiento no hubiera resuelto, a total satisfacción del conductor, las observaciones formuladas antes del inicio del viaje.- 22) Ejecución de revisiones y controles sorpresivos diarios de las condiciones técnicas y de mantenimiento de las unidades de transporte comercial por funcionarios del gobierno central, regional, municipal y/o local.- 23) Las unidades de transporte deberán asegurar que todos los pasajeros viajen ocupando sus respectivos asientos y usando el cinturón de seguridad, no debiendo aceptarse por ninguna razón la posibilidad que viajen pasajeros de pie.- 24) Instalación en los vehículos comerciales de dispositivos de registro permanente de la velocidad.- 25) Los vehículos comerciales deberán exhibir en la zona posterior y partes laterales de la carrocería, avisos de tamaño grande indicando los números de teléfono de la empresa de transportes y de la Policía de Caminos, a los cuales los pasajeros, otros conductores, o transeúntes puedan informar sobre conducción inapropiada del vehículo o violaciones de las normas de seguridad de transporte.
Empresas de transportes
26) Requisitos más completos y exigentes para la obtención y renovación, cada tres años, de la licencia de operación de la empresa de transportes. - 27) El personal directivo, técnico y administrativo de la empresa deberá ser capacitado periódicamente por el Estado en materia de educación para el transporte y la seguridad.- 28) La empresa de transportes deberá mantener en funcionamiento permanente sistemas propios de control de todos sus servicios y unidades, los que deben funcionar en paralelo a los mecanismos de supervisión gubernamental. - 29) Las empresas de transportes deben mantener contacto radial, cada treinta minutos, con cada una de sus unidades con el fin de controlar la velocidad y condición del vehículo, el estado de la carretera, y las perspectivas de culminación del viaje con la seguridad necesaria.- 30) Las empresas de transportes mantendrán en permanente operación un número telefónico asignado para emergencias y quejas de los pasajeros, número que deberá ser puesto en conocimiento de cada uno de los viajeros y del público en general.- 31) En los casos de viajes cuya duración sea superior a las ocho horas, la empresa proveerá un nuevo conductor al haberse cumplido el máximo permitido de trabajo continuo del conductor.- 32) Al inicio de cada viaje, usando el sistema de comunicación interior del vehículo, un empleado acreditado por la empresa informará a los pasajeros sobre las normas de seguridad para el viaje, incluyendo la lectura de las presentes reglas, así como los derechos legales que asisten a los viajeros.
Pasajeros
33) Haciendo uso de la telefonía celular, llamando a los números de emergencia establecidos por la Policía de Caminos y la correspondiente empresa de transportes, los pasajeros deberán denunciar inmediatamente cualquier violación de las normas de seguridad, como por ejemplo que el vehículo circule a velocidades superiores al límite legal o que se esté observando el manejo temerario de la unidad por parte del conductor.
Alegato ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema en el caso Fujimori.
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i) Inicio del alegato presentado por Ronald Gamarra en el proceso que se sigue contra Alberto Fujimori.
Señor Presidente:
Venimos ante este honorable tribunal a hablar de crímenes contra la humanidad cometidos bajo la cobertura del poder político y la oprobiosa impunidad que ese poder ofrece a quienes ejecutan esos crímenes y especialmente a quienes los planifican y promueven. Sin embargo, ocurre que en el necesario análisis de esos crímenes, con frecuencia nos extraviamos en elaboraciones intelectuales y perdemos de vista lo central: que esos actos atroces se cometieron contra personas de carne y hueso, en cuyos pechos palpitaban corazones ávidos de vida; personas que abrigaban afectos, amor e ilusiones por las cuales luchar y esforzarse; personas que tenían madres, hijos y amigos que no cesan de llorarlos.
Seres humanos idénticos a cualquiera de nosotros y que, en distintas circunstancias, hubiésemos podido ser cualquiera de nosotros mismos. Seres frágiles, pues por definición es frágil la vida del ser humano. Pero, sobre todo, seres únicos e irrepetibles, destinados, como todos los seres humanos, a transcurrir una sola vez sobre la tierra. Esas son las vidas únicas e irrepetibles, y por eso mismo de valor incalculable, como son las vidas de todos los seres humanos, las que una serie de crímenes brutales cometidos bajo el amparo del poder segaron con desafiante impunidad que no puede tolerarse más.
En homenaje a esas individualidades prematura e injustamente truncadas, quiero recordar una por una a las víctimas del horrendo crimen de La Cantuta:
Al profesor universitario Hugo Muñoz Sánchez, con toda una vida dedicada a la docencia y siempre ligado a las preocupaciones y necesidades de los estudiantes; de reconocido carácter afable y atento ante cualquier emergencia que los estudiantes podían tener, que desempeñaba el cargo de director de bienestar universitario.
A la joven Dora Oyague Fierro, que seguía la especialidad de Educación Inicial debido a su gran cariño por los niños. Ferviente católica, fue catequista en la parroquia San Francisco de Borja, en Lima. Debido a su fuerte inclinación por el arte, participaba en las actividades del grupo de teatro parroquial y universitario, pero también practicaba la danza y dibujaba al carboncillo. Era una buena deportista, destacando en natación y vóleibol.
Al joven Marcelino Rosales Cárdenas, que seguía estudios en la especialidad de Literatura y destacaba por sus composiciones literarias en cuento y poesía. Cultor entusiasta de la música, también participó activamente en la estudiantina universitaria.
Al joven Luis Enrique Ortiz Perea, natural de Chachapoyas, aficionado desde siempre a la práctica del fútbol, destacando a nivel escolar y luego, en la universidad, como integrante destacado de la selección de fútbol, hasta el momento en que tuvo que dejar el deporte por un problema en la columna. Un año antes de ser asesinado por el destacamento Colina, ingresó también a San Marcos con la intención de seguir la carrera de periodismo paralelamente a sus estudios de pedagogía en La Cantuta.
Al joven Robert Teodoro Espinoza, natural de Ancash, seguía la especialidad de Biología en La Cantuta. Joven activo y entusiasta, llegó a ser secretario general del internado de varones de la universidad. Le encantaba tocar la quena y formó parte de la estudiantina universitaria. También formó parte de la agrupación universitaria de danzas folclóricas.
Al joven Armando Amaro Cóndor ingresó a la universidad en 1988, después de cumplir con el servicio militar obligatorio en el ejército. También había seguido la carrera técnica de electrónica. Aficionado a la música, le encantaba tocar zampoñas, y llegó a formar parte de la agrupación musical universitaria.
Al joven Felipe Flores Chipana, natural de una de las provincias más pobres del país, Aymaraes, en el departamento de Apurímac, llegó a Lima para continuar con sus estudios secundarios, primero, y luego ingresó a La Cantuta, siguiendo la especialidad de Electromecánica. Aficionado a la música andina, formó parte de la Estudiantina.
A la joven Bertila Lozano Torres, natural de Tarapoto, San Martín, cursaba el sexto ciclo de la especialidad de Lengua y Literatura. Ella era una gran deportista, incluso pertenecía a la selección de fútbol femenino de la universidad.
Al joven Juan Gabriel Mariños Figueroa seguía estudios en la especialidad de Electromecánica. Le encantaba el deporte, tanto que había llegado a ser cinturón negro en karate, y enseñaba este deporte a quienes querían aprenderlo en la universidad.
Al joven Heráclides Pablo Meza, natural de Ancash, cursaba estudios en la facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas. Era relativamente nuevo en la universidad y se le recuerda como una persona discreta y trabajadora.
Quiero recordar así mismo a las víctimas de la horrenda masacre de Barrios Altos, en la persona del niño Javier Manuel Ríos Rojas, de apenas 8 años de edad, asesinado por el destacamento Colina junto a su padre Manuel Isaías Ríos Pérez, a quien trató de cubrir con su pequeño cuerpo de niño que fue destrozado en un instante por una ráfaga de ametralladora.
Y menciono, a continuación, a las demás víctimas de la masacre de la calle Huanta, en Barrios Altos, una por una, con la advertencia de que cada nombre invoca un destino injusta y brutalmente segado, que este tribunal tiene el deber y la oportunidad de reivindicar con una sentencia ejemplar:
Filomeno León León Lucio Quispe Huanaco Máximo León León Nelly María Rubina Arquiñigo Luis Antonio León Borja Luis Alberto Díaz Astovilca Alejandro Rosales Alejandro Odar Mender Sifuentes Nuñez Teobaldo Ríos Lira Octavio Benigno Huamanyauri Nolazco Benedicta Yanque Churo Placentina Marcela Chumbipuma Aguirre Tito Ricardo Ramírez Alberto
Igualmente quiero mencionar aquí a los sobrevivientes de la masacre de Barrios Altos, sobrevivientes a la orden inicua de matar a todos, sin contemplación ni mayores averiguaciones:
Natividad Condorhuanca Chicaña Felipe León León Alfonso Rodas Alvítez Tomás Livias Ortega, que sobrevive confinado a una silla de ruedas, con los restos de varias balas alojadas definitivamente en su cuerpo. Pero esta es también la oportunidad de hablar por los familiares de las víctimas, especialmente por aquellas madres y padres, esposas, hijas e hijos que no cesan de llorar a sus seres queridos y que durante más de 15 años han tenido el admirable coraje y la perseverancia inusual en un país donde campea la impunidad, para convertir el más profundo dolor en un reclamo vigoroso e indeclinable de justicia, que este tribunal, dando un ejemplo al mundo, debe satisfacer.
Los familiares de las víctimas han vivido su propio drama indisolublemente ligado al asesinato de sus seres queridos. Por un lado, ellos han debido soportar durante mucho tiempo el estigma injusto y falso de "terroristas" , lanzado arteramente sobre sus seres queridos como supuesta justificación al proceder inadmisible del destacamento Colina.
Quiero recordar aquí algo que todos debemos tener presente, y son las palabras del coronel Benedicto Jiménez, quien es sin duda el profesional de la policía más experimentado y exitoso del país, tanto así que fue quien capturó sin disparar un solo tiro al jefe terrorista Abimael Guzmán y a toda su plana mayor. El coronel Benedicto Jiménez ha declarado ampliamente ante este tribunal y ha establecido con toda claridad que las víctimas del destacamento Colina en La Cantuta y Barrios Altos no eran terroristas. Repito una vez más, y que nadie lo olvide: esos jóvenes asesinados de un tiro en la nuca, no eran terroristas. Lo dijo aquí el profesional de la policía más autorizado por su conocimiento, destreza y éxito en la lucha antiterrorista.
Pero a pesar del dictamen concluyente del coronel Benedicto Jiménez, todavía hay quienes insisten en afirmar esa infamia sin fundamento. Durante mucho tiempo, demasiado tiempo, se dejó correr esa malévola especie, difundida por el servicio de inteligencia de la época de Montesinos y Fujimori. La señora Gisela Ortiz, hermana del joven Luis Enrique Ortiz Perea, asesinado en La Cantuta, describió la terrible situación en que se encontraban los familiares ante la memoria mancillada de sus seres queridos, con una elocuencia surgida de un dolor profundo, cuando dijo:
"Qué incomprensión la que recibimos más de una vez, qué indignación la que sentimos ante el estigma que se levantaba contra nuestros desaparecidos y nosotros mismos. Qué soledad la de entonces, y qué duro se hacía continuar. Era como empujar una pesada piedra en la pendiente empinada de un cerro, como remar río arriba".
Y la señora Carmen Oyague, hermana de la estudiante Dora Oyague, ha declarado:
"Cuando salíamos a la calle, la gente hablaba: ha muerto un puñado de terroristas. Eso me dolía mucho. Una vez, en el seguro, una doctora que me atendía dijo a sus alumnos: estoy contenta con Fujimori porque ha pacificado el país. No pude contener el llanto y le dije: eso, a costa de mi dolor. Sus estudiantes se quedaron mirando."
Que no se repita, pues, nunca más esa afirmación infame que es la calumnia difundida por los asesinos para intentar justificarse.
Por otro lado, los familiares de las víctimas han sido blanco constante de cobardes amenazas de muerte con las que intentaban disuadirlos de sus reclamos. Por eso debemos rendir hoy el homenaje que merecen sobre todo esas madres y hermanas que supieron vencer todo temor personal sólo por seguir un mandato de amor y lealtad filial y fraternal hacia sus seres queridos brutalmente asesinados.
Lo que quiero resaltar aquí es que, aún con todo el dolor que llevan a cuestas, esas madres y hermanas heridas en lo más profundo han tenido la capacidad de darnos a todos una lección de entereza y dignidad. Dignidad sin aspavientos, que se expresa con sencillez pero con decisión y claridad en las palabras tan llenas de contenido de la señora Raida Cóndor, madre del joven estudiante Armando Amaro Cóndor, que ha dicho estas palabras que quiero repetir aquí porque son el norte que guía nuestra actuación como defensores de la parte civil. La señora Raida Cóndor ha dicho lo siguiente:
"Mi lucha es en nombre de mi hijo, para que no haya una madre que sufra esto. No pido ojo por ojo ni busco venganza. Busco justicia porque los mataron sin piedad, no tuvieron corazón. Quisiera preguntarles a los asesinos por qué lo hicieron. Cuando encuentre justicia, me sentiré más tranquila y podré ir en paz a encontrarme con mi hijo".
He subrayado que los crímenes que aquí se juzgan se cometieron en agravio de personas concretas y de sus familiares, pero también nos alcanzan inevitablemente a todos, porque nadie puede ser indiferente ante la enormidad de los crímenes cometidos con la impunidad del poder. La desaparición forzada, la ejecución extrajudicial y la tortura son parte del prontuario de las peores dictaduras, y por eso merecen el repudio universal que cataloga esos delitos como crímenes contra la humanidad, justiciables bajo la jurisdicción universal.
Tengamos entonces conciencia de que no nos encontramos solamente ante infracciones calificadas al código penal. Los hechos que se juzgan en este tribunal tienen un contenido que incumbe a todos los ciudadanos de nuestro país y ciertamente también a la humanidad entera, que ha consagrado tratados con normas de validez internacional específicas para sancionar esta clase de crímenes. Está, pues, en manos de este tribunal hacer justicia condenando los delitos que aquí se examinan como crímenes de lesa humanidad.
Y así como las víctimas de los crímenes que se juzgan ante este tribunal tienen nombres e identidades concretas que no debemos olvidar, así mismo los responsables de esos crímenes no son entidades abstractas sino seres de carne y hueso, aunque está por ver si conservan el alma, y tienen nombres y apellidos, y el mayor de todos ellos, quien ahora no tiene el coraje de asumir el costo de las órdenes que dio y del sistema criminal que montó, junto con Vladimiro Montesinos y Nicolás Hermoza Ríos, entre otros, está sentado aquí ante nosotros, y se llama Alberto Fujimori.
Ronald Gamarra Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y abogado de la parte civil Alegato presentado ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Perú
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ii) Final del alegato presentado por Ronald Gamarra en el proceso que se sigue contra Alberto Fujimori.
Señor Presidente:
¡Cuán insólito es que una nación juzgue a su gobernante! Evidentemente, no es algo que ocurra todos los días. A pesar de los intentos, en distintas partes del mundo, por juzgar a jefes de estado cuyos delitos, con frecuencia, son tan evidentes que parecerían no exigir mayor probanza, la verdad es que el juicio a un jefe de estado es un hecho excepcional. Y eso ocurre porque, escudados en los privilegios que las leyes suelen reconocer a los gobernantes, pero sobre todo gracias a la protección que les dan las densas redes de lealtades y complicidades, tejidas en largos años de ejercicio de la autoridad suprema al margen de todo control institucional efectivo, los jefes de estado, o quienes acaban de dejar de serlo, suelen tener la sartén por el mango frente a los simples ciudadanos, las víctimas humilladas y ofendidas, que los acusan por sus crímenes.
Sin embargo, a pesar de la sacralización tradicional del poder y su pompa, en la historia ha habido momentos en que los pueblos han juzgado a sus gobernantes. Todos recordamos, por ejemplo, el juicio de Luis XVI, al inicio de la Revolución Francesa: juzgado por la Convención revolucionaria, el rey de Francia fue sentenciado y ejecutado con rigor extremo. En el Perú, tenemos el antecedente del juicio a Augusto B. Leguía, presidente de la república durante once años seguidos, quien, al ser derrocado, fue puesto bajo la jurisdicción del Tribunal de Sanción, órgano creado ex professo, al calor de la pasión política, para castigar a Leguía y los leguiístas, aunque, como sabemos, el presidente del Oncenio falleció sin llegar a pronunciarse la sentencia.
Fuera de casos como los dos que acabo de citar, más frecuentes han sido en la historia los momentos en que ciertos jefes de estado han sido castigados por la fuerza descontrolada de una masa indignada o enfurecida.
¿Cuál es el denominador común de estos ejemplos? No es difícil identificarlo. El factor común es el carácter político del juicio, la sentencia o el castigo pronunciados y aplicados como consecuencia de un juicio no exento de pasión, y tal vez esencialmente determinado por ella. Es por eso que un organismo representativo y legislativo de tiempos revolucionarios, como la Convención francesa, se erige por sí y ante sí en supremo juez con poder de vida y muerte. Es por eso que el caudillo militar que derroca a la dictadura de Leguía invoca el "sentir nacional" y se erige en su intérprete privilegiado para constituir un órgano de sanción, directamente, y no de examen y definición serena de responsabilidades. Es por eso que la masa descontrolada siente legítimo perpetrar el linchamiento del gobernante que despertó en ella la pasión avasalladora del odio.
El juicio al ex presidente Alberto Fujimori, que se celebra ante este tribunal, rompe claramente con todos estos precedentes que hemos resumido en los casos de Luis XVI y Leguía: de allí su enorme trascendencia, su innegable resonancia, su carácter modélico, no sólo para nuestro país. Podemos justificar esta trascendencia por tres razones.
En primer lugar, porque este juicio al ex presidente Alberto Fujimori no es un juicio político, sino un proceso judicial, conducido por jueces de larga e ilustre carrera en la magistratura y la docencia universitaria, un proceso que se desarrolla según las pautas obligatorias de la ley penal y la respectiva ley de procedimientos, conducido con respeto escrupuloso a las garantías judiciales correspondientes a todo procesado. No se juzgan en este juicio las opiniones ni los actos políticos del acusado, sino sus actos u omisiones que configuran delitos tipificados en el código penal.
En segundo lugar, porque en este juicio al ex presidente Alberto Fujimori, al examinar los cargos contra el procesado, se ha hecho a un lado la interferencia nefasta del apasionamiento, de los sentimientos favorables o adversos al reo, es decir, de los prejuicios. Lo digo rotundamente: no nos interesa obtener de este tribunal un fallo ciegamente condenatorio, sino una sentencia sólidamente razonada, que sirva a la educación cívica del pueblo y a la salud de nuestra vida institucional democrática.
Por eso es que intervenimos activamente en este debate judicial con nuestras pruebas y argumentos, y es que aspiramos a convencer con la fuerza persuasiva de razones debida y sólidamente fundamentadas. Por eso debatimos también con la defensa del ex presidente procesado. Porque, en suma, aspiramos a que el resultado de este prolongado proceso judicial se refleje en una sentencia que valga y se sostenga por sí misma, más allá de nuestra época, y no por la fuerza de una determinada coyuntura política. Se comprenderá, entonces, la importancia crucial que tiene para la justicia y la salud democrática del Perú, que este juicio sea, como en efecto es, un proceso judicial auténtico, con plenas garantías, y no una vendetta.
En tercer lugar, este juicio al ex presidente Alberto Fujimori es un acontecimiento trascendental porque aspira a obtener una sanción legal y justa, y no el linchamiento del procesado. No aspiramos a otra cosa que no sea la aplicación igualitaria, es decir democrática, de la ley penal, de la misma manera que se aplicaría a cualquier otro ciudadano que violase sus normas.
De modo que, contrariamente a lo que afirman algunos defensores muy poco ingeniosos del ex presidente, este juicio no ha de crucificarlo, ni ha de guillotinarlo, ni ha de enviarlo a galeras sine die. El procesado Alberto Fujimori, ex presidente del Perú, autor de crímenes de lesa humanidad, no deberá recibir otra sanción que no sea aquella expresamente contemplada en la ley penal peruana. Por eso este juicio le ha brindado, desde su inicio, todas las consideraciones que cabe guardar a un procesado, incluso a veces en exceso, como ocurre, en nuestra opinión, con las condiciones privilegiadas de su detención exclusiva en la DINOES, con espacio, servicios y hasta un festivo régimen de visitas, que significan privilegios de los cuales no goza ningún reo en el Perú.
Señor Presidente:
De lo anterior, se deduce una triple importancia política, moral y didáctica de este juicio al ex presidente Alberto Fujimori para los peruanos y, con toda probabilidad, no sólo para nosotros, como lo evidencian las numerosas visitas hechas a las audiencias de este proceso por observadores internacionales de la mayor prestancia moral, intelectual e institucional, provenientes de todas partes del mundo.
Desde el punto de vista político, este juicio al ex presidente Alberto Fujimori entraña una afirmación vigorosa de los valores democráticos y ciudadanos, y especialmente una reafirmación rotunda del principio democrático de la igualdad de todos -gobernantes y gobernados, débiles y poderosos, sin ninguna excepción- ante la ley democráticamente aprobada, común a todos.
Esto es importante en extremo, tal vez decisivo, en un país como el nuestro, donde la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley es, todavía, una meta por alcanzar, y donde los privilegios, las excepciones y las exoneraciones frente a las obligaciones legales son pan de cada día. Juzgar a un ex presidente debe servir, entonces, para que nos quede muy claro a todos cuál es el lugar y la fuerza que tiene en la democracia el principio según el cual nadie está por encima de la ley, y menos si delinque.
Desde el punto de vista moral, el juicio al ex presidente Alberto Fujimori supone la afirmación de la lucha contra la impunidad en un país como el Perú, donde tantos crímenes claman por justicia que llega tarde o no llega nunca. Este juicio es, entonces, una oportunidad única, extraordinaria, para empezar a enderezar la deuda histórica que el Estado tiene frente a la sociedad en relación con la justicia.
Por otro lado, es evidente que este juicio, en algún momento y de alguna forma, hoy o tal vez mañana, ha de tener un efecto catártico sobre la ciudadanía. Porque en un país tradicional y tan profundamente patriarcal, como es el nuestro, no se juzga impunemente a un jefe de estado, no se le procesa y eventualmente se le sentencia sin que eso tenga una consecuencia insoslayable sobre la conciencia ciudadana. Abrigamos la esperanza de que esta circunstancia histórica y esta catarsis puedan ser la oportunidad, tan largamente esperada, de maduración, crecimiento y enriquecimiento moral de la sociedad y la democracia peruana.
Desde el punto de vista didáctico, este juicio al ex presidente Alberto Fujimori nos ofrece a los peruanos una oportunidad de aprendizaje colectivo sin precedentes en nuestra historia. Como en una gigantesca aula, y gracias al progreso de los medios de comunicación, los peruanos han podido asistir, colectivamente y en simultáneo, durante las audiencias de este proceso, a múltiples lecciones de una educación cívica real y ya no retórica.
Por un lado, se ha podido apreciar a través de este juicio cómo es que funciona el ideal democrático de un juicio por responsabilidades penales. Así, es de esperar que los ciudadanos puedan aprender a exigir la aplicación de una justicia penal democrática a todo nivel de la administració n de justicia.
Por otro lado, se han podido conocer a fondo los detalles vergonzosos y delincuenciales de un régimen autoritario, y hemos podido comprobar que, tras la pobreza, el atraso y la injusticia que padece el Perú, está, como indignante razón de fondo, la manera en que los gobernantes se conducen al ejercer el poder que usurparon o que ingenuamente les confió la nación, cruzando a discreción la barrera del delito y el crimen.
Señor Presidente:
La parte civil, las víctimas y sus familiares, esperan y confían en que la sentencia que emitirá este tribunal estará a la altura de la trascendencia e importancia de este juicio, que hemos descrito y subrayado. Las víctimas y sus familiares han esperado este momento durante 17 años de reclamo incesante por justicia: 17 años humillados y ofendidos, pero también 17 años de lucha ciudadana, digna y ejemplar; 17 años de lucha desigual del débil contra el poderoso y engreído, de David contra Goliat.
Después de 17 años atravesando el desierto en pos de esa tierra prometida y tantas veces negada, que es la justicia, las víctimas y sus familiares tienen el derecho mil veces ganado a recuperar algo de la paz que los asesinos de sus hijos y hermanos les arrebataron brutalmente. Y eso sólo puede dárselos una sentencia justa, que condene los delitos de lesa humanidad cometidos contra ellos y a quienes los perpetraron, empezando por el principal y primer responsable de la maquinaria criminal condensada en el destacamento Colina: el acusado Alberto Fujimori.
Señores magistrados, en sus manos está empezar a corregir por donde se debe, el árbol de las responsabilidades penales en nuestro país. Estamos demasiado acostumbrados a que vayan a la cárcel solamente los peces chicos, mientras los tiburones siguen sueltos en el ancho mar de una vida nacional cada vez más corrompida y desmoralizada.
Mal haría este tribunal en hacer justicia solamente con los pobres diablos adiestrados en el cumplimiento, "sin dudas ni murmuraciones" , de órdenes criminales que otros formulan sin piedad ni remordimientos, ocultos tras la inmunidad del poder. Que el país sepa que quien viola la ley en este país, merece y recibe una sanción sin importar si es grande o chico, débil o poderoso, gobernante o simple ciudadano.
No sólo la atención del país se concentra en este juicio. La atención de la comunidad civilizada, en todas partes del mundo, está dirigida ansiosamente sobre este juicio. Por todo lo hecho hasta este momento, este juicio ya representa un hito trascendental para el Derecho y es un parteaguas para el desarrollo democrático de países todavía en busca de su destino como es el nuestro, que es también el caso de la gran mayoría de países en el mundo.
Este juicio contra el reo Alberto Fujimori, por crímenes de lesa humanidad, es uno de los acontecimientos mayores en la lucha incesante por el imperio del Derecho contra la impunidad de los crímenes de lesa humanidad. Que la sentencia de este tribunal haga, pues, honor a esta expectativa ecuménica de justicia y no la defraude.
En ello confían los familiares de las víctimas, bienaventurados por su santa sed de justicia, que han recorrido y sufrido tanto por reivindicar la memoria de los seres queridos que los asesinos les arrebataron cruelmente y sin el menor remordimiento expresado hasta el día de hoy. Y en ello confíamos todos los que, dentro y fuera del Perú, aspiramos a la justicia.
Ronald Gamarra Secretario Ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) y abogado de la parte civil Alegato presentado ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Perú
La pistola humeante Dom, 22/02/2009 Diario La República - 01:42 Por Fernando Rospigliosi
Si los argumentos del abogado de Alberto Fujimori fueran válidos, Adolfo Hitler, Hermann Göring y Heinrich Himmler serían inocentes de los crímenes cometidos en la Segunda Guerra Mundial. También Rafael Videla y Emilio Massera de las fechorías perpetradas por la dictadura argentina de los setentas.
El absurdo argumento de César Nakazaki es que se requiere, como exclusiva evidencia probatoria para condenar a Fujimori, una orden directa y escrita, en la que el dictador diga: “ordeno que se asesine a Fulano, Mengano y Zutano”.
Eso, por supuesto, es una ridiculez. No existen ese tipo de pruebas ni han existido jamás, ni siquiera en casos monstruosos de genocidio como el realizado por los nazis en la Segunda Guerra.
En efecto, nunca se encontró ninguna orden escrita de Adolfo Hitler ni de los jerarcas nazis disponiendo que se asesine a seis millones de judíos. Ni siquiera se pudo establecer con precisión que hubo órdenes verbales. Pero los campos de exterminio existieron y allí se mataba industrialmente a seres humanos.
Aunque algunos cabecillas nazis se suicidaron (Hitler, Himmler) antes de ser juzgados, otros sí fueron procesados en Nüremberg y sentenciados, como Göring (también se suicidó poco antes de que lo llevaran al cadalso) y varios otros cabecillas.
EL EJEMPLO ARGENTINO
De la misma manera, en Argentina nunca se encontró una orden escrita del general Rafael Videla disponiendo que maten a tal o cual persona, o que secuestren y desaparezcan a Fulano y Mengano.
Tampoco nadie ha hallado órdenes escritas del almirante Emilio Massera disponiendo que torturen a alguien en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y después lo arrojen al mar desde un avión.
Pero eso ocurrió, como lo demuestran cientos de declaraciones y relatos. Uno extraordinario, el del periodista Horacio Verbitsky, que contó en su libro “El Vuelo”, basado en el testimonio de uno de los criminales, cómo llevaban a los presos, después de haberlos torturado, en aviones de la armada y los arrojaban al Océano Atlántico.
Videla, Massera y otros militares argentinos fueron condenados por los crímenes que cometió la dictadura que ellos encabezaron.En suma, las violaciones de los derechos humanos de agentes estatales no pueden ser comparadas con fechorías cometidas por delincuentes comunes.
No se trata de encontrar el cuchillo ensangrentado con las huellas digitales del asesino estampadas en él. Ni capturar a Alberto Fujimori con la pistola humeante en las manos después de haberle disparado un tiro en la nuca a Bertila Lozano, Enrique Ortiz, Armando Amaro y los otros estudiantes de La Cantuta.
LOS JEFES REALES
Los fiscales Avelino Guillén y José Peláez Bardales, así como los abogados de la parte civil Carlos Rivera, Ronald Gamarra y Gloria Cano, han demostrado fehacientemente la relación de mando y control de Alberto Fujimori sobre Vladimiro Montesinos y el Servicio de Inteligencia Nacional, y la relación que mantenían con el “Grupo Colina”.
El año pasado fue sentenciado a 35 años de prisión por la Primera Sala Anticorrupción el general (r) Julio Salazar Monroe, ex jefe formal del SIN, por el crimen de La Cantuta. Salazar tampoco les disparó a los estudiantes asesinados, ni dio una orden escrita para que los maten.
Pero era el jefe nominal del organismo que dirigía y financiaba a ese escuadrón de la muerte.
¿Qué se puede decir de los jefes efectivos, Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos?
RELACIÓN ESTRECHA
Como está ampliamente demostrado, Montesinos era quien dirigía el SIN y tomaba todas las decisiones. Y controlaba desde allí otras instancias de poder.
La relación entre Fujimori y Montesinos no ofrece tampoco duda alguna. El poder de Montesinos derivaba enteramente de Fujimori.El hecho de que Montesinos no detentara ningún puesto de mando formal –era asesor de la Alta Dirección del SIN–, corrobora absolutamente ese punto. Si legalmente no estaba capacitado para dar órdenes y manejar fondos millonarios, ¿por qué todos le obedecían?
No era ministro, ni comandante general del Ejército, ni vocal supremo, ni fiscal de la Nación, ni nada. Sin embargo, manejaba a los generales, jueces, fiscales y ministros.
En el límite de esa relación simbiótica, Fujimori y Montesinos vivían y trabajaban juntos. En efecto, Montesinos le construyó un departamento, oficinas y garaje privado para Fujimori, sus hijos y su madre en el segundo piso del SIN, a pocos metros de donde vivía y despachaba Montesinos.
Las instalaciones incluían un baño japonés en el departamento de la madre de Fujimori, piscina temperada y sauna para el resto de la familia, y un gimnasio para Kenyi.
Jamás ha habido, en la historia reciente del Perú, una relación de ese tipo: presidente de la República con algún funcionario de su gobierno.
¡Y Nakazaki exige un papel que la acredite!
El desesperado ataque del abogado a los medios de comunicación indica que es consciente de que ha perdido el juicio, de que las pruebas contra su cliente son abrumadoras.
Medios y remedios
Dom, 22/02/2009 - 01:43 Tomado de Diario La Republica Por Augusto Álvarez Rodrich
¿Qué es el periodismo según el fujimorismo?
El abogado César Nakazaki quiso demostrar en su alegato de esta semana que el juicio a Alberto Fujimori está profundamente enturbiado por la supuesta presión que la prensa –“la justicia mediática”– ejerce sobre el tribunal. Salvo los fujimoristas rabiosos, deben ser muy pocos a los que convenció.
No logró persuadir al presidente de la Corte Suprema, Javier Villa Stein: “Por importante que sea el aporte de la prensa, la decisión sobre este caso le corresponde única y exclusivamente al Poder Judicial”. Tampoco a la fiscal Gladys Echaíz: “Quien va a resolver aquí es el juez a la luz de lo actuado, de las pruebas, de los argumentos que presenta la fiscalía, y no por lo que diga la prensa o el público”.
El alegato de Nakazaki carece de fundamento, y hace pensar que es parte de la construcción de una estrategia que se revelará posteriormente. Primero, porque es evidente que los jueces encabezados por César San Martín no son unos débiles mentales que siguen, como ovejas, lo que dice la prensa. Segundo, porque Nakazaki no dice la verdad cuando sostiene que la prensa ataca con inclemencia a su cliente.
Pasemos revista al kiosko. En la prensa escrita, es cierto que Fujimori recibe críticas de un sector de diarios (con La República como el más importante). Pero hay otro grupo, integrado por lo menos por tres periódicos de ámbito nacional, en los que la actitud hacia el procesado es muy cordial y hasta de hincha como, sin duda, es el caso de La Razón, que es un vocero del fujimorismo y, también, del aprofujimorismo.
En el ámbito radial, no se puede sostener que el fujimorismo reciba pocas oportunidades. Por el contrario, para el tamaño de la representación política, tengo la sensación de que su presencia en las radios noticiosas está sobredimensionada.
A su vez, el tratamiento al fujimorismo en los noticieros diarios de televisión es, en general, bastante neutral, mientras que en los pocos programas que incluyen opinión –un género en extinción, cada vez más escaso en la televisión nacional–, sí hay una opinión crítica hacia Fujimori, pero ese es su derecho, ¿o ya no va a ser así?
El problema del fujimorismo radica en eso precisamente. César Nakazaki se molesta, se irrita y le reclama a la prensa porque, en el fondo, la agrupación política de su cliente se acostumbró a gobernar con buena parte de la prensa –principalmente toda la televisión– comprada por Vladimiro Montesinos, con la anuencia, complicidad o lo que quieran llamarle de Alberto Fujimori, pues nadie se traga el argumento de que este era un pelele del ‘Doc’, razón por la cual debe ser sentenciado.

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